La Fiscalía General alerta de la capacidad de los narcos que operan por Vigo
En su memoria anual, alude al puerto como uno de los focos importantes de entrada de cocaína y prevé extender el ejemplo de los comités de seguridad a otras terminales
El narcotráfico y la evolución de los procedimientos judiciales es uno de los asuntos que se aborda en la memoria de la Fiscalía General del Estado presentada ayer y correspondiente al año pasado. En este apartado, se señala que, a nivel general, hubo un descenso del número de causas respecto al año anterior, pero un incremento en las causas de la Fiscalía de Pontevedra, con un 9,2% más que el año pasado.
En concreto, menciona que pese a que Galicia es una comunidad tradicionalmente afectada por el narcotráfico solo cuenta con delegados en las Fiscalías de Pontevedra y A Coruña, donde se concentran la mayor parte de los procedimientos y los más relevantes, soportando una carga de trabajo significativa que comienza en las fases iniciales de las investigaciones.
Es ahí donde la memoria incide en que el puerto de Vigo es, junto con el de A Coruña y Marín un foco importante de entrada de droga.
Como se viene constatando en los últimos años, la Fiscalía General habla de dos factores que hacen del puerto ese punto de entrada, por un lado las líneas marítimas que conectan Vigo con Iberoamérica y por otro la especialización en la mercancía de productos frescos que “permite la introducción de grandes alijos camuflados en los diferentes productos”. La Fiscalía recoge que son organizaciones transnacionales las que actúan y alerta de sus capacidades no solo para enviar, recoger y transportar la carga sino para realizar las transacciones financieras para pagarlas.
Destaca cómo además varias operaciones en el puerto vigués y en el de Marín han permitido constatar el uso de buques portacontenedores a los que adosan a sus cascos y de diversas formas cocaína, entre 40 y 60 kilos, que se rescatan por buzos que se aproximan a los buques con propulsores o scooters submarinos de difícil detección.
Pero el puerto de Vigo también fue el año pasado escenario de una reunión de la Fiscalía con los delegados, con el apoyo de la Agencia Tributaria y Vigilancia Aduanera, además de Zona Franca y diversas empresas donde se abordó de cerca la actividad portuaria, las posibles debilidades de gestión y los fallos o problemas de seguridad que permiten que los puertos sean focos de entrada de drogas, especialmente de cocaína. De esas jornadas surgió una iniciativa, la de extender esas reuniones a todos los puertos comerciales que sufren el problema del narcotráfico, debido a su utilidad. La iniciativa es crear donde no existan, protocolizar y uniformar las reuniones de los comités de seguridad en los puertos.
Además de la cocaína, la heroína tiene un gran mercado en Galicia, por el número de consumidores con la provincia en el foco.
Cambio de comportamiento por la presión en los puertos
Las medidas preventivas y de vigilancia en los puertos, también en el de Vigo, donde el incremento de alijos intervenidos la convierten en una terminal cada vez más infranqueable, han obligado a cambiar el comportamiento de las organizaciones para introducir la cocaína en Europa.
La memoria de la Fiscalía General hace alusión a un informe de este año de Europol sobre la diversificación del tráfico marítimo de cocaína y su advertencia de que este fenómeno es cada vez más complejo, menos visibles y más difícil de interceptar. Así, han detectado nuevos y sofisticados métodos de ocultación en mercancías legales de todo tipo. Ya no solo de productos frescos como ocurre en la terminal viguesa sino en cuero, textiles, carbón, cemento o incluso cartón. Al mismo tiempo se ha observado, sostiene el informe, un descenso notable de incautación de contenedores en los principales puertos europeos como Amberes y Roterdam, y el uso de terminales menores y no comerciales. Así, se ha comprobado el uso frecuente de la vía marítima a través de transporte por el Atlántico en todo tipo de embarcaciones, pesqueros, cargueros, semisumergibles, utilizados como barcos nodrizas que descargan la droga en aguas internacionales normalmente en lanchas rápidas. En todo caso, señala que siguen utilizándose grandes buques con métodos como el detectado en Vigo con la cocaína en los cascos, que son recogidas por los llamados “monos”, que trepan a los cargueros o buzos, operando sin ser detectados.
Alerta además de dificultad de localizar e interceptar narcosubmarinos, “que se reportan como un método creciente con una capacidad de transportar grandes cantidades” y la necesidad de acciones preventivas en el Atlántico.
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