La fe, siempre por San Amaro en Matamá pese a la lluvia

La primera romería del año estuvo marcada por el mal tiempo, que impidió realizar la procesión hasta la iglesia de San Pedro

La primera romería del año, bajo la lluvia. El tiempo no dio tregua ayer a los fieles de San Amaro (Mauro), en Matamá, patrón de los dolores musculares y la presencia se resintió. Pero eso no erradicó la fe de los que llevan toda la vida pidiendo salud al santo. Resguardado en la capilla, no acudió a su cita anual con la misa del día 15, pero recibió la visita de aquellos que más le veneran. Y eso no hay lluvia que lo frene. 

“La fe siempre por San Amaro; si no la tenemos, morimos”, rezaba una devota mientras rodeaba la capilla. Una vez, en número impar, como dicta la tradición. Y portando los exvotos de madera que simulaban piernas o brazos. Tras ella, otra mujer completaba hasta tres vueltas, apoyada en una muleta y bajo un gran aguacero (cayeron más de 20 litros por metro cuadrado). Lo que sea por San Amaro. “Recuerdo venir en aquellos tiempos donde esto era barro”, comentó una devota, que ayer no se atrevió a cumplir con la tradición por la lluvia: “Que me perdone San Amaro, pero este año no toca”. Sin embargo, faltó gente joven, lo que produce una leve preocupación en los vecinos de Matamá. Aunque siempre está la excepción. Porque San Amaro está cuando se le necesita. “Hay una chica que tuvo un accidente de moto. Desde aquella, viene todos los años a realizar la ofrenda alrededor de la capilla en silla de ruedas", señaló un vecino. 

Las precipitaciones afectaron más de lo previsto, pero los fieles a San Amaro salieron a pedirle solución a sus dolencias. Con el paraguas en una mano y los exvotos en otra. El mínimo de vueltas son tres para cumplir con la tradición, pero muchos solo dieron una. La lluvia no ayudaba.

San Amaro también estuvo en la misa solemne. No en forma de paso, pero sí en un cuadro allí expuesto. Tras ella, de nuevo a la capilla para terminar con las peticiones. Eso sí, a ritmo de la charanga Va k pinta, al resguardo de la lluvia en un toldo. 

Este año, algunos exvotos fueron rehabilitados y otros de nueva creación. Se llevaba de manos o de pies, según donde fuese el dolor

“Pobre, hoy no pudo salir”, lamentaba una mujer mientras acariciaba la figura del santo. Quedará para la próxima romería. Porque después de varios años donde respetó la climatología, ayer no fue el caso. De todos modos, hasta el domingo hay celebración con la V edición da Festa do Cocido.

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