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Arte vigués en las antípodas
Tribunales
Se ha convertido en una de las estafas por internet cada vez más usuales en Vigo. La extorsión a usuarios de plataformas y páginas donde se ofertan servicios de mujeres de compañía y contactos sexuales se extiende. Ayer, la plaza 1 de Penal del Tribunal de Instancia acogió uno de estos juicios.
El perjudicado declaró durante la vista que en 2023 tras haber accedido a portales de adultos recibió varios wasaps de un número de teléfono desconocido. “Me decían que no me había presentado a una cita y que había hecho perder el tiempo a una chica de compañía y no lo iban a tolerar, que les tenía que pagar por el desplazamiento, las horas.. Pero yo no había quedado con nadie, solo accedí a los portales", dijo.
El hombre aseguró que a continuación, “me amenazaron a mí y a mi familia, con que nos iban a matar y que tenía que entregarle 960 euros”. “Temía que nos pasara algo así que ingresé 900 euros al número de cuenta que me dijeron y de inmediato me llamaron porque había hecho un cargo menor al solicitado. Era una voz como de una persona extranjera, algo distorsionada, me gritó, lo noté muy cabreado, me dijo y que y hablaríamos y al colgar fui a denunciar”, explicó. No obstante, no pudo entregar a la Policía los mensajes porque afirmó que los borró por miedo. Los agentes investigaron primero la línea de teléfono comprobando que pertenecía a una persona que había denunciado la usurpación de identidad con la que habrían dado de alta varias líneas más, así que siguieron el rastro del dinero y llegaron hasta la cuenta donde se hizo el ingreso y a la que se hicieron otros muchos de distintas personas. El titular, un joven de Valencia, negó su vinculación con los hechos.
Sin antecedentes relató cómo le detuvieron cuando fue a renovar el DNI. “Entonces no me acordaba de que tenía esa cuenta, la abrí por internet por unas bonificaciones, pero no llegué a usarla ni tenía tarjeta”, señaló, mientras aludió a que podría haber sido su hermano, con problemas de adicción, quien le hubiera cogido la tarjeta del buzón. La defensa pidió la absolución al no haber prueba de la extorsión ni de la participación de su cliente y la Fiscalía pidió dos años de cárcel por cooperador necesario en la extorsión o subsidiariamente por apropiación indebida.
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