Expertos advierten que está prohibido acercarse a delfines

Miles de bañistas asistieron el pasado domingo a un espectáculo de acrobacias acuáticas protagonizado por varios ejemplares de arroaces, a poca distancia de la orilla

Los delfines viven todo el año en la Ría de Vigo, pero en verano se ven más porque hay más gente en la costa.
Los delfines viven todo el año en la Ría de Vigo, pero en verano se ven más porque hay más gente en la costa.

Miles de ciudadanos asistieron el pasado domingo a un espectáculo acuático imprevisto en las playas del Val Miñor, con varias parejas de delfines haciendo piruetas fuera del agua a poca distancia de la orilla. Bañistas de todas las edades y procedencias contemplaron atentamente la escena, protagonizada por varios ejemplares, y hubo también quien se aproximó en una balsa hinchable a la zona de juegos de estos animales marinos.

Expertos de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) recuerdan que está prohibido acercarse a los delfines a menos de 60 metros, tal como señala el Real Decreto que recoge las medidas de protección de los cetáceos aprobado en 2007 y que establece sanciones para este tipo de comportamientos. Otra cosa es que haya un barco cerca o una persona nadando y los delfines pasen a su lado. Apuntan que son especies protegidas y por tanto la ley establece unas normas para evitar que los molesten o los acosen. “Hay que dejarlos tranquilos y observar cómo pasan, que es una hermosura además”, señala Alfredo López, desde CEMMA. El arroaz es un delfin mular que puede medir entre 2,8 y 3,5 metros de adulto y puede superar los 400 o 500 kilos.

Viven en la Ría y son más visibles en verano

Los delfines viven todo el año en la Ría de Vigo y en otras rías gallegas, pero son más visibles en los meses de verano porque es cuando hay un mayor uso ciudadano del litoral y como consecuencia hay más avistamientos. Explica la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños que los arroaces, que son los cetáceos que viven más cerca de la costa, es habitual verlos cerca o dentro de los puertos, y cerca de la playa, sin que se produzca ningún incidencia. Hay bañistas que llaman a esta organización porque piensan que pueden varar, pero no es lo habirtual. Los arroaces salen a la superficie a respirar y, además de ocupar su tiempo en alimentarse y navegar, también tienen momentos de “socialización y de ocio”, relacionándose entre ellos con sonidos o saltando y jugando, que es lo que se pudo ver estos días.

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