La entrada a Vigo que viene
El nuevo Plan General
Una jungla urbana ocupa la mayor parcela de la plaza de España, que el nuevo Plan General contempla ordenar en tres ámbitos. Nuevo intento para la “puerta de acceso”
La entrada a Vigo comenzará a mejorar al fin a partir de abril, diez años después de la firma del convenio con el Ministerio, con la reforma de la avenida de Madrid para que deje de ser una parte de la autovía A-55 y vuelva a ser el acceso principal a la ciudad, como cuando se planificó. Pero queda todavía la plaza de España, que está sin terminar tras varios intentos fracasados de desarrollar el entorno. Los más veteranos todavía recuerdan la fuente luminosa, regalo a la ciudad de Cesáreo González, el productor de Suevia Films. En 1991 se levantó para instalar los Caballos de Oliveira, en lo que iba a ser el inicio de una urbanización completa de la entrada que se quedó a medias, siempre con el mismo problema: la parcela que se encuentra entre Pizarro y Puerto Rico, probablemente la más famosa de Vigo por los sucesivos intentos de urbanizar, sin éxito. El último fue con Bruesa, empresa que acabó envuelta en un escándalo en Baleares y que desapareció. Vecinos del entorno de Pizarro han reclamado insistentemente que se busque alguna solución para un terreno que se encuentra sin ordenar emplazado en la entrada de la ciudad, y que ha provocado problemas de todo tipo. A día de hoy es una selva urbana.
El Plan de 2008 contemplaba túneles y torres de cerca de 20 plantas así como la peatonalización de todo el espacio central. Todo anulado. El nuevo, que entrará en vigor en abril, con el inicio de las obras de la avenida de Madrid, divide el ámbito en tres polígonos para su ejecución simultánea o por partes, rebaja la edificabilidad general con bloques de siete pisos como máximo y sitúa el porcentaje de vivienda de protección oficial en un asequible 30 por ciento que haría más fácil la operación inmobiliaria. Lo más llamativo es que la famosa parcela ha pasado a ser calificada como suelo urbano consolidado, lo que permitiría licencia directa y la construcción de un bloque de edificios -sin señalar la altura en la ficha- a cambio de la cesión de una parte del terreno para usos públicos como zona verde. Esta vez parece que sí. Vamos por partes.
Plaza de España I se corresponde con las parcelas situadas entre Gran Vía y avenida de Madrid y Emilia Pardo Bazán, con una superficie bruta de 6.555 metros cuadrados, con un 80 por ciento residencial y el resto terciario (comercial). Se levantarán siete alturas. La idea es integrar dicho espacio en la plaza.
Plaza de España II se corresponde con la parcela entre avenida de Madrid y Puerto Rico, de 3.682 metros, y un 25% de espacios públicos. Se permiten 7 plantas y la integración paisajística a través de un estudio urbano específico.
Plaza de España III es la más difícil de desarrollar al coincidir con el espacio entre los dos tramos de Gran Vía, incluyendo la gasolinera, algunos de los chalés construidos (la antigua sede del Celta) y una gran parcela que linda con la calle Honduras. En total, 9.606 metros cuadrados, de uso residencial en el 85 por ciento y terciario el 15 restante. Habría un 30% de la superficie destinada a espacios libres públicos y la extensión de terrenos computable sería de 7.403 metros.
El plan de 2008
El proyecto que se desarrollaba sobre el Plan 2008 estaba liderado por la inmobiliaria Bruesa y contemplaba cuatro torres de 18 alturas y un gran parque público, con 400 viviendas, con la idea de que todo estuviera listo en 2015 tras una inversión de 175 millones de euros. Dicha ordenación tenía como idea que la plaza creciera hasta los 40.000 metros cuadrados. Y eso pasaba por absorber la gasolinera y circunvalar el chalé donde tenía sede el Celta hasta llegar a la calle Conde de Gondomar. A cambio, se suprimía el tráfico en superficie con la construcción de varios túneles, eliminando el actual de Gran Vía y Pizarro y por último se contemplaba una circunvalación circular de seis carriles para llegar a las calles del entorno. En la plaza había un parque de 20.000 m2, la misma superficie que la Alameda, y cuatro torres de viviendas, las más altas de Vigo, con una zona comercial e incluso cambiar de lugar la escultura. El ámbito se dividía en dos: una parte residencial y otra de parque. Bruesa acabó en concurso y los Caballos de Oliveira siguen donde están ahora, sin moverse.
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