Eiras cae a su nivel más bajo del siglo a esta altura del año

La Xunta descarta por el momento declarar la prealerta de sequía, aunque inició la vigilancia sobre Baiona y Zamáns. Pontevedra continúa en situación de preemergencia

El embalse de Eiras, la pasada semana.
El embalse de Eiras, la pasada semana.

La Xunta mantiene la situación de prealerta por escasez moderada de agua en los sistemas del río Lérez, que abastece a Pontevedra y su comarca, y del río Grande, en Camariñas, e incluye el subsistema del Zamáns como zona de vigilancia, como también Baiona. Sin embargo, Eiras y el abastecimiento de Vigo se mantiene fuera de la situación de alarma, pese a que continúa bajando el nivel. Así la acordó la Oficina Técnica de la Sequía, que estuvo presidida director de Augas de Galicia, Roi Fernández, y otros cargos directivos del organismo hidráulico, así como representantes de Protección Civil, de Meteogalicia y de las Consellerías de Sanidad y Medio Rural. En concreto, se mantiene la medida precautoria adoptada en la reunión de la Oficina Técnica de la Sequía celebrada el pasado 7 de agosto al no advertirse en este tiempo cambios significativos en las cuencas de la Demarcación Hidrográfica de Galicia-Costa. También continúa la aplicación de medidas equivalentes a un escenario de prealerta (pero sin llegar a declararla) en el subsistema de Baiona. Como novedad, en esta unidad territorial a Oficina Técnica de la Sequía acordó realizar un seguimiento dos veces al mes de la situación en el subsistema de Zamáns, después de detectar un descenso de los valores del indicador de escasez.

Zamáns se encuentra al 62,7 por ciento, casi 14 puntos menos que hace un mes y 2,3 que el 1 de septiembre. En cuanto a Eiras, también continúa bajando, pese a las primeras lluvias, que no han tenido apenas impacto. La mayor presa gallega de abastecimiento se encuentra al 64,4 por ciento, por el 70 una semana atrás y el 77 hace un mes, más de doce puntos descenso. Una caída que se mantiene. Baiona, al 40 por ciento, 17 puntos menos que un mes atrás. Según los datos históricos de Augas de Galicia, el actual es el nivel más bajo del siglo a estas alturas del año. Incluso en 2017, en el que se declaró la sequía oficialmente, estaba algo mejor, en el 67,3 por ciento, si bien la falta de lluvias en septiembre y octubre llevó a caer por debajo del 40 por ciento. Con todo, este escenario refleja el normal descenso del caudal de los ríos desde julio debido a la ausencia de lluvias y a la evaporación por el calor, así como por el aumento de población en Baiona o Nigrán. De hecho, el resto de unidades de la Demarcación siguen en normalidad con una ocupación de los embalses del 70,87%, un 5,19% inferior a la media de los últimos 5 años.

Seguimiento meteorológico y de la situación de los ríos

Durante la reunión, los técnicos analizaron tanto datos meteorológicos como la evolución de los caudales circulantes mensuales en los ríos de la cuenca y otros indicadores de sequía y escasez, siguiendo el establecido en el Plan especial de sequía de Galicia-Costa. La situación de prealerta por escasez de agua implica la realización de un seguimiento intensivo de la situación meteorológica y los niveles de ríos y embalses de los sistemas afectados de la Demarcación Hidrográfica Galicia-Costa, así como de las posibles incidencias que se detecten. De hecho, los ayuntamientos afectados tienen el deber de comunicar a Augas de Galicia sus datos diarios de caudales de consumo. En Vigo, el Concello decidió hace un mes restringir baldeos, llenados de piscinas y duchas en las playas.

En concreto, los 19 ayuntamientos afectados por la prealerta son Barro, Bueu, Campo Lameiro, Cerdedo-Cotobade, A Estrada, Forcarei, Marín, Meaño, Moraña, Poio, Ponte Caldelas, Pontevedra y Sanxenxo, en el caso de la UTE río Lérez; y Cabana de Bergantiños, Camariñas, Laxe, Muxía, Vimianzo y Zas, pertenecientes a la cuenca del río Grande. A mayores, en Baiona se mantendrán las medidas equivalentes la una situación de prealerta. En esta situación, pide que los ayuntamientos establezcan las medidas que consideren apropiadas, en el marco de sus competencias, como en el caso de Vigo, y lleven a cabo una labor de sensibilización del vecindario y un control acomodado de los usos del agua que se realicen en su ámbito de influencia. Además, se recomienda a la población realizar un uso el más responsable posible del agua.

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