La sequía ya acerca Eiras al 50% y deja Zamáns al 46

Continúa el retroceso a un ritmo de tres puntos a la semana en el principal embalse de Vigo y su área metropolitana

Publicado: 15 sep 2026 - 09:47 — Actualizado: 15 sep 2026 - 21:03
Zamáns, este martes, con los primeros rastros visibles de la sequía.
Zamáns, este martes, con los primeros rastros visibles de la sequía. | Vicente Alonso

Los embalses que abastecen de agua al área de Vigo continúan perdiendo reservas a medida que avanza septiembre, de momento sin apenas lluvias que pueda compensar el consumo de 400.000 personas de toda el área metropolitana. Eiras es el que registra un descenso más acusado y en la última semana ha perdido otros tres puntos porcentuales, el ritmo de caída que mantiene desde el pasado 1 de junio, cuando se encontraba al 100 por cien para encarar el verano, que ha sido incluso más seco que el de 2025.

Según los datos con fecha de este pasado lunes del organismo gestor Augas de Galicia, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, el embalse se encuentra actualmente al 56,6% de su capacidad. Esto significa, por un lado que se mantiene estable el ritmo de caída y por otro, que habrá agua para al menos casi cinco meses más incluso en el peor de los escenarios, que sería el de 2017, sin lluvia hasta diciembre. Que haya sido un verano extremadamente seco y muy caluroso tiene un problema añadido: acelera la evaporación y con ello el descenso de las reservas. De momento, la Xunta no prevé pasar al área de Vigo a la situación de alerta, como sí está el área de Pontevedra, si bien el Concello declaró hace semanas la prealerta, con la prohibición de baldeos, las duchas en las playas y el llenado de piscinas, entre otras medidas que permiten ahorrar miles de litros.

El embalse de Zamáns también reduce sus reservas, aunque lo hace ahora a un ritmo inferior. En la última semana, perdió 2,5 puntos, hasta situarse en el 46% de su capacidad. Es una relativa buena noticia, porque Zamáns ya asume desde esta semana el abastecimiento de Baiona, además de Nigrán. Sin embargo, el final de la temporada alta estival también significa un descenso de la población veraniega, que duplica la habitual de ambos municipios. Zamáns puede aguantar a este ritmo otros cinco meses. La Xunta sí declaró ya una situación similar a la alerta en este sistema.

Por su parte, el embalse de Baiona se encuentra en una situación más ajustada. Las reservas se sitúan en el 23,4%, después de registrar una caída de 1,5 puntos en la última semana. Todavía se usa parcialmente por parte del ayuntamiento baionés.

El 3 de diciembre de 2017, el peor dato del siglo

Todavía está lejos la marca más baja de los embalses de Vigo, que data de hace nueve años, en la sequía espectacular de 2017, que culminó con la ola de incendios de octubre del mismo año. Pero en septiembre, tanto Eiras como Zamáns tenían una ocupación más alta que en la actualidad. En octubre ya bajaron de forma muy importante y a finales de noviembre, Eiras se encontraba al 38 por ciento, y todavía más bajo, al 37 por ciento, en los primeros días de diciembre. Zamáns llegó a caer incluso más, hasta el 34 por ciento de su capacidad. El descenso del nivel provocó que aparecieran restos de la aldea que fue inundada en 1977 para la construcción del embalse, con una vivienda y un puente, que llamaron la atención y provocaron visitas “turísticas".

Ese año, la Xunta planteó realizar un trasvase de urgencia desde una instalación en el río Verdugo para llevar agua a Vigo, pero las lluvias intensas de diciembre anularon la operación, que había sido rechazada por los vecinos de Ponte Caldelas. Incluso el Concello de Vigo llegó a plantearse traer barcos cisterna con agua, aunque también se descartó. En esta ocasión, la mejora de la potabilizadora permite alargar el uso de los embalses hasta la llegada de las precipitaciones.

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