Eiras bajó el 40% desde el 1 de junio y Zamáns ya el 51,5
Los embalses continúan perdiendo entre 1,5 y tres puntos por semana, a la espera de que las lluvias de otoño
Los embalses continúan su ritmo negativo, bajando tres puntos de media por semana, aunque es probable que la llegada de septiembre alivie la situación con lluvias y descenso de la evaporación. Desde el 1 de junio, cuando se inició el verano meteorológico, hasta el 7 de septiembre, ya en otoño a estos efectos, Eiras ha caído algo más de un 40 por ciento y se ha situado en el último control, esta semana, en el 59,72 por ciento, su nivel más bajo a estas alturas en muchos años, aunque datos solo algo peores a los de 2025, en que estaba al 64,4. A este ritmo, el abastecimiento se mantendrá durante todo el otoño, pero sin lluvias habría problemas graves en diciembre. Es una perspectiva improbable; no obstante, y ayer ya hubo algunas precipitaciones de cierta importancia en Vigo y también en Fornelos, donde se encuentra la presa que suministra agua a la ciudad y su área metropolitana, unos 400.000 habitantes.
Peor están las cosas en Zamáns, diez veces menor, pero que solo está al servicio de Nigrán y desde esta semana también de Baiona, ayuntamiento cuya presa se encuentra al 28 por ciento. La viguesa de Zamáns ya cayó por debajo del 50 por ciento, aunque en la última semana solo bajó 1,5 puntos, hasta el 48,5 por ciento (en 2025, al 62%). Baiona seguirá suministrando de su propia instalación, pero ya con ayuda del bombeo que llega desde la estación de Zamáns. No obstante, la buena noticia es que los dos ayuntamientos del Val Miñor han comenzado la temporada baja, donde su población vuelve poco a poco a normalizarse. En verano, puede recibir el triple, lo que implica un fuerte incremento en el consumo.
En cuanto a Vigo, se mantienen las medidas de prealerta aprobadas por el Concello en julio, prohibiendo las duchas de las playas, los baldeos de calles y el llenado de piscinas para ahorrar miles de litros a diario. De momento, la Xunta no prevé declarar la alerta de sequía al no encontrarse en la misma situación que Pontevedra, donde los problemas ya son realmente graves.
La situación en Baiona
Por otra parte, Abel Caballero garantizó el suministro de agua al municipio vecino de Baiona "todo el tiempo que la necesite", aunque ha vuelto a reclamar a la Xunta una solución integral para el abastecimiento del área y la construcción de una segunda prensa en el río Oitavén. Horas después de haber afirmado que la ciudad no tiene obligación de facilitar agua a Baiona y de que podría parar el abastecimiento, y después de que la Xunta hubiera advertido de que Augas de Galicia podría intervenir para garantizar el agua para los baioneses, el alcalde aclaró en una nota que ese suministro se mantendrá "todo el tiempo que sea preciso". "Por mucho que la Xunta se empeñe, seguiremos dándole agua a Baiona (...), ayer se dieron 10 litros por segundo; hoy piden un poco menos y le daremos toda la que necesite. Es la solidaridad y la cercanía de Vigo", sentenció. Por su lado, el Concello de Baiona publicó un vídeo donde su alcalde, Jesús Vázquez Almuiña, se refirió a las declaraciones de Caballero y advirtió de que el agua “no es de una persona”, que garantizar el suministro es una cuestión fundamental y que todos los que viven o pasan por el municipio deben poder contar con este servicio. Por ello, trabajará para evitar problemas y garantizar que el agua llegue con normalidad a todos los hogares y establecimientos.
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