Eduardo Mysler: "Las terapias que van a salir darán un vuelco fenomenal al lupus y a otras dolencias inmunes"
"España es un modelo a seguir para el mundo, su registro de pacientes es clave para la investigación", dice el director de la Organización Médica de Investigación en Buenos Aires
Eduardo Mysler es el director de la Organización Médica de Investigación en Buenos Aires y está considerado como un referente mundial en enfermedades autoinmunes. Está en Vigo para participar en el XI Simposio de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas, que se celebra estos días en el Auditorio Mar de Vigo con la participación de 400 especialistas, y en concreto ofrecerá una ponencia en el simposio organizado por AstraZeneca sobre el lupus.
¿Qué porcentaje de la población puede tener lupus? ¿Va en aumento?
Hay muchos más casos de enfermedades autoinmunes y de enfermedades raras, pero no es porque aumenten sino porque se detectan muchos más. La prevalencia varía mucho si uno es caucásico, afroamericano o asiático. Es más frecuente y más grave en afroamericanos. La prevalencia en blancos es de 70 casos por 100.000 habitantes pero en afroamericanos es de 230 por 100.000 habitantes.
¿Se diagnostica de forma temprana de forma habitual?
A diferencia del colesterol o de la diabetes, donde puedes medir algo y encuentras la anomalía, en el lupus uno no encuentra una anomalía única, son múltiples pequeñas cosas las que hacen el diagnóstico. Y a veces los criterios diagnósticos son complicados. A lo mejor un paciente tiene fiebre y pérdida de peso y no sabe a qué adjudicarlo, pero le hace un análisis de sangre y le encuentra los anticuerpos para el lupus. A lo mejor tenía un rash en la cara que no era normal o por el sol, sino que tenía forma de mariposa muy típico del lupus. Pero hasta que alguien no lo piensa y le pide los anticuerpos, el diagnóstico no se hace. La prevalencia no es muy alta y los médicos en general no tienden a pensar en eso.
¿Se puede conseguir la remisión del lupus?
La terapéutica ha cambiado mucho. Antes se trataba de manejar al paciente inclusive con corticoides. Era una enfermedad muy grave que no tenía tratamiento pero con la aparición de los corticoides en 1950 mejoró mucho pero tenían efectos adversos nocivos. Mejorábamos la vida del paciente pero no su calidad de vida porque sufría toxicidad (obesidad, diabetes, alteraciones mentales, hipertensión, etc). En la última década o menos surgieron los medicamentos biológicos que permiten empezar a diagramar la progresión de la enfermedad. Y si a eso le sumamos una detección temprana uno ya empieza a pensar en remisión. Y agrego un dato. A medida que estos medicamentos empiezan a buscar las causas que disparan el lupus, por ejemplo fármacos nuevos que interfieren con los linfocitos B o con el interferón alfa, se puede empezar a pensar que si atacas tempranamente el circuito que va a ser disparador del lupus estás buscando la remisión de la enfermedad. Es el objetivo, pero también es un objetivo deseable la baja actividad de la enfermedad.
¿Qué avances destacaría en los tratamientos?
Ha habido avances y vienen más. A día de hoy contamos con medicamentos altamente efectivos ya probados en España, que son muy buenos para el tratamiento del lupus y de la nefritis lúpica, que es una de las complicaciones más frecuentes y más graves. Las nuevas terapias, que vendrán en los próximos cinco años, darán un vuelco fenomenal a estas enfermedades. Van a tratar de regenerar el circuito enfermo, tratarán de volver a su balance original al sistema inmune que por alguna razón que desconocemos se desbalanceó y produce anticuerpos que atacan al mismo organismo. Los tratamientos que aún no se han aprobado van a tratar de restablecer el equilibrio inmune que uno tenía antes del desarrollo de enfermedades autoinmunes, no solo el lupus.
¿Hay suficiente investigación?
Muchísima. Yo diría que desde que apareció el primer biológico en el mundo, en 2013 o 2014, se produjo un impulso exponencial. Hay muchos medicamentos aprobados o muchos otros en fase de desarrollo que utilizados de forma temprana permitirán regular las alteraciones del sistema inmune.
¿Qué opina del hecho de que España tenga un registro nacional de pacientes con enfermedades autoinmunes?
España es un modelo a seguir para el mundo. Cuando se aprobó el primer medicamento biológico para las enfermedades inmunes, los fármacos anti-TNF (inhibidores del factor de necrosis tumoral), se lanzó al mundo entero en 1999 y se empezó a probar para artritis reumatoide en ese momento. Gracias a España que tiene un registro tan bueno se detectó que ese medicamento, que tenía una efectividad impresionante y que se sigue usando con éxito, aumentaba el riesgo de tuberculosis y eso llevó a que en todo el mundo se hiciesen pruebas de tuberculosis antes de dar el medicamento y se hiciese profilaxis a los pacientes de ser necesario. El registro español cambió el uso del medicamento, en un país que no tiene mucha incidencia de tuberculosis como tendrían Argentina, India o China. Los medicamentos que se aprueban en el mundo con estudios de fase 3 tienen 800, 1.000, 2.000 pacientes, pero con eso uno no logra saber realmente toda la toxicidad que tienen. No se puede pretender que un laboratorio haga un estudio con una cantidad enorme de pacientes porque ese medicamento nunca saldría a la venta, pero el registro español aporta datos y seguridad, nos dice que efecto adverso que nadie reportó se podría dar. Ocurre lo mismo con Alemania, que también tiene un registro excelente. También permite hacer estudios con pacientes que tienen lupus y otras enfermedades al mismo tiempo, que es más ajustado a la vida real. Si sumamos la Inteligencia Artificial al análisis de esos datos nos va a permitir aprobar medicamentos de forma mucho más rápida.
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