Dependiente a los 86: “Me gasto 4.000 euros al mes en mi madre”

Martín García asegura que la burocracia complica sumar recursos para María Dolores Cordovés, Viguesa Distinguida en 1998

María Dolores Cordovés y su hijo, Martín García
María Dolores Cordovés y su hijo, Martín García

Sin ayuda y tirando de los recursos familiares. El vigués Martín García exige aceleración a las administraciones para que su madre, María Dolores Cordovés, reciba las compensaciones correspondientes a la Ley de Dependencia. De 86 años, sufrió varios ictus, lo que la mantiene encamada desde el año pasado y sin capacidad de habla, aunque es consciente de lo que la rodea. Ya en 2024 fue reconocida como persona dependiente al 94%, pero sigue sin recibir las prestaciones económicas necesarias. “Me gasto 4.000 euros al mes en sus cuidados. Muchísimos pañales y hasta tengo una pequeña empresa en casa, con la contratación de dos cuidadoras”, indica García. Solo en productos básicos ya puede desembolsar alrededor de 300 euros al mes.

Ese alto grado de dependencia obligó a vender una de las propiedades de María Dolores y trasladarla al hogar de Martín, junto con su mujer y sus tres hijos. Uno de ellos, enfermero, ayuda diariamente en la parte sanitaria, mientras que las ciudadoras contratadas velan las 24 horas por sus necesidades, así como Martín y su mujer. Todo ello más los gastos pertinentes. “Es una situación de impotencia con la burocracia. Dicen que no hay dinero y dilatan todo lo posible los tiempos. No existe una ayuda real. Nunca se llega a tiempo cuando se necesita”, asegura García.

María Dolores fue enfermera durante 40 años. Se jubiló a los 70 y porque “ya no le dejaban trabajar más”. Su compromiso social y sociosanitario y siendo presidenta autonómica y vicepresidenta de la asociación Concepción Arenal le llevó a ser reconocida como Viguesa Distinguida en 1998. Ahora, su hijo lamenta que todo lo que aportó al servicio público “no se vea correspondido. Da tristeza porque ya en su pensión le quitan una parte pero ¿qué le van a dar las administraciones? Los plazos de las peticiones han prescrito todos y no sabemos nada”. Intentó conseguir un cuidador que, por ley, le ayudaría en 95 horas al mes, pero “me dijeron que la lista de espera era de cinco años. Eso es una barbaridad”.

Con la venta del inmueble y con una alta pensión que posee María Dolores pueden capear el temporal, sufragar todos los medicamentos y pagar a las ciudadoras: “En ocasiones, el sueldo que cobramos mi mujer y yo va íntegro a pagar a las trabajadoras. Eso es lo primero”. Además, necesita vigilancia las 24 horas a través de cámaras, monitoriza la calefacción del salón y le instaló un televisor de 72 pulgadas para que ella se entretenga. “Es mucho mejor tener su compañía que meterla en una residencia. Allí no iban a poder atenderla bien”, indicó García, quien asegura que ya no puede tener vacaciones ni momentos de descanso porque “en ese periodo se van las cuidadoras y me quedo yo, o me las guardo para cuando mi madre tiene una urgencia”. Eso también afecta a su sueño y al de su mujer, al necesitar estar alerta de todo lo que sucede. “Le estoy ahorrando dinero a la Administración. Entonces, no pueden hablar de ayudas cuando no las hay. Tenemos dos años de margen, pero hemos tenido que vender una propiedad. Se tendría que haber solucionado, y nada. Esto puede llegar a crispar", confesó García.

María Dolores no pierde el humor, pese a llevar dos años encamada. Se relaciona con gestos, con miradas. “Mi madre fue un pilar de la vida pública que ahora se encuentra en un laberinto de esperas”, dijo su hijo. Juntos siguen una lucha que parece no acabar.

Contenido patrocinado

stats