Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Empezó mal el año Peinador, aunque se esperaba por la huida de Ryanair, que dejó coja la conexión con Barcelona. Mucho peor le ha ido a Santiago, que lleva meses siendo el aeropuerto que más cae de España y por el mismo motivo. Ryanair había avisado que la capital gallega perdería un tercio de sus viajeros y así ha sido, en torno al 30 por ciento. Vigo retrocede en un 8 por ciento, que es mucho para una terminal que está de forma permanente al límite de su viabilidad, apenas por encima del millón de usuarios. El aeropuerto de A Coruña, en cambio, marcha mejor que nunca y eso nunca es por casualidad, sino otro de los síntomas de que están acertando en su diagnóstico y objetivos. La capital coruñesa está en su mejor momento en casi todo, salvo en fútbol, donde pena las copas ganadas y sin pagar, y ha recuperado su famoso y eficiente lobby, capaz de organizar el destino de la ciudad con bastante éxito y evitando broncas internas. El resultado está a la vista: crece y mucho su economía, su renta, su población y con ello también los servicios.
En Vigo hay algunas cosas que se están haciendo bien, y la mejor creo que es todo lo relacionado con el Puerto. Ayer se celebraba el coche 15 millones embarcado, que es un hito y la constatación de que Stellantis sigue tirando de la industria y la economía. También lo hace el naval, que se mantiene como el más potente en España en el sector privado. Y hace unas semanas se destacaban los cuatro récords de 2025 de la Autoridad Portuaria, en tráfico total, cruceristas, carga de coches y contenedores. Siempre faltará espacio en la terminal para seguir ganando tráficos, pero hay algunas buenas soluciones, como el tren a la Plisan, el nuevo silo en Bouzas y la ampliación de la capacidad del Berbés. Lo próximo será extender la superficie de la terminal de Guixar para que Leixoes, que va a invertir una barbaridad, no nos coma.
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