El conejo de las Cíes es único

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El análisis genético realizado en las poblaciones de conejo del Parque Nacional ha permitido reconstruir su historia demográfica

un ejemplar de conejo de las Cíes.
un ejemplar de conejo de las Cíes. | Atlántico

El aislamiento insular de las poblaciones del Parque Nacional habría otorgado una singular estructura genética a los conejos cuando se comparan con otras poblaciones gallegas, dándoles, por tanto, una gran importancia de conservación. Según el estudio, las poblaciones de Sálvora y Cíes son los mejores ejemplos representativos de los procesos de colonización natural antigua, mientras que Ons ha experimentado una alteración antrópica reciente significativa, de forma posterior a la colonización original. Esta información proporciona la base científica necesaria para implementar estrategias de gestión diferenciadas y adaptadas a la realidad evolutiva de cada población insular. La investigación ha sido realizada por el Parque Nacional en colaboración con el CIBIO (Centro de Investigação em Biodiversidade e Recursos Genéticos, Universidade do Porto). Dirigido a conocer el origen de los conejos de las islas del parque, ilustra cómo la genética de poblaciones puede resolver cuestiones de relevancia para la gestión de espacios naturales protegidos.

En las islas de Cíes, Ons y Sálvora viven poblaciones de conejos de monte. En Sálvora hay una de las densidades más altas de toda Galicia. Esto plantea una cuestión de gestión importante para el parque: ¿son estos conejos parte natural del ecosistema insular o fueron introducidos por el ser humano? Eso se preguntó el Parque Nacional. “La pregunta no es trivial. El conejo de monte es una especie clave en los ecosistemas mediterráneos y atlánticos de la Península Ibérica. Sus madrigueras modifican el suelo creando microhábitats, su intensa actividad herbívora afecta a la estructura y composición de la vegetación, y sirven de alimento para numerosos depredadores, algunos de ellos amenazados. Son lo que en ecología se conoce como ingenieros de ecosistemas”, señala el estudio.

Pero esta capacidad de transformar el ambiente debe ser tenida en cuenta en espacios protegidos con flora sensible o sistemas dunares frágiles. Si los conejos son autóctonos, forman parte legítima del ecosistema y deben gestionarse respetando su papel natural. Si fueron introducidos por el ser humano, las decisiones de manejo podrían ser completamente diferentes. Los investigadores aplicaron técnicas de genética de poblaciones para resolver esta cuestión. Cuando las poblaciones de una especie quedan separadas geográficamente durante periodos prolongados, acumulan diferencias genéticas por mutación y deriva genética. En el caso del conejo de monte ibérico, los estudios previos habían identificado dos grandes linajes evolutivos o subespecies: Oryctolagus cuniculus algirus: típico del sur y el oeste peninsulares y Oryctolagus cuniculus cuniculus: característico del este y noreste peninsulares.

Estos dos linajes se separaron durante las glaciaciones del Pleistoceno, cuando las poblaciones quedaron aisladas en refugios. Con el tiempo, cada grupo acumuló mutaciones distintas. Además, existe un tercer grupo relevante: el conejo doméstico, domesticado a partir de poblaciones cuniculus y que ha experimentado selección artificial durante siglos. El personal del parque capturó 70 conejos de las tres islas objeto de estudio y obtuvo muestras de tejido. Los investigadores recogieron muestras de 124 conejos de 10 poblaciones continentales de Galicia sin historial reciente de repoblaciones y analizaron todo el material utilizando también una base de datos de referencia con 351 individuos de poblaciones conocidas de ambas subespecies y de varias razas.

Tres islas, tres historias

En Cíes, los 21 individuos analizados tampoco mostraron introgresión doméstica. La composición genética fue 89% algirus, la más alta de todas las poblaciones estudiadas. Esta población representa el patrón más cercano a la pureza del linaje occidental, consistente con una colonización natural antigua cuando las Cíes se separaron del continente. En Sálvora, ninguno de los 27 individuos analizados mostró hibridación con conejos domésticos. Aunque existe mezcla genética entre las dos subespecies silvestres, esta mezcla ocurrió hace tiempo y las líneas maternas y paternas fundadoras fueron algirus. Este patrón es perfectamente compatible con colonización natural antigua seguida de algún contacto posterior con linajes cuniculus, algo que también ocurre de forma natural en Galicia continental. Ons presenta un patrón radicalmente diferente. De los 22 individuos analizados, 17 resultaron ser híbridos domésticos x silvestre (77%). Este patrón solo puede explicarse por liberaciones documentadas históricamente de conejos domésticos en la isla. La introgresión ha sido tan intensa que ha alterado profundamente la estructura genética de la población.

Los resultados permiten concluir que Sálvora y Cíes albergan poblaciones compatibles con colonización natural antigua, con patrones genéticos consistentes con el linaje algirus occidental. La hibridación que presentan forma parte del patrón natural de mezcla que existe en toda Galicia continental, y no debe considerarse una alteración antrópica. Esta diferenciación genética, derivada del aislamiento insular, confiere a las poblaciones de Sálvora y Cíes un valor particular.

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