El Concello actualiza el portal que preserva los topónimos de Vigo

La ciudad es el municipio gallego con más nombres de lugares documentados, se estima que podría haber hasta 14.000 y el Ayuntamiento busca renovar la web que los recopila

Muchos topónimos permanecen conservados en la cartelería municipal.
Muchos topónimos permanecen conservados en la cartelería municipal. | Jorge Santomé

Vigo es el municipio con mayor número de topónimos catalogados de Galicia, con más de 12.000 nombres de lugares ya geolocalizados y se estima que habrá más de 14.000. Esta riqueza, parte del patrimonio inmaterial de la ciudad, llevó al Concello a decidir mejorar y actualizar su Portal de Toponimia, una herramienta digital que permite conservar, consultar y ubicar estos nombres sobre un mapa interactivo. “Seguimos recuperando los topónimos de la ciudad para preservar nuestra gran riqueza lingüística”, asegura el alcalde Abel Caballero.

El portal recoge el trabajo realizado por el Concello en colaboración con la Universidad de Vigo en la recopilación y estudio de los nombres tradicionales del territorio con acceso a copias digitales de la colección “Toponimia do Val do Fragoso”. La plataforma también incluye un buscador y acceso a materiales didácticos.

El Concello contrató ahora la incorporación de nuevas funcionalidades y la corrección de limitaciones detectadas en el sistema para mejorar su rendimiento. Entre las actuaciones previstas figura la ampliación de opciones en el mapa, con nuevos filtros específicos para tipologías costeras y un selector de ubicación histórica que se sumará a los actuales de parroquia y barrio. También se contempla la importación de nuevos datos a partir de archivos facilitados por el propio Concello y un servicio de asistencia técnica para la gestión de contenidos.

La memoria del contrato, de 3.000 euros de presupuesto, subraya que Vigo cuenta con una “riqueza excepcional” en su toponimia, pero advierte del riesgo de desaparición de muchos nombres tradicionales. En muchos casos, estos topónimos solo perviven en la memoria de las personas mayores y están vinculados a actividades en retroceso, como la agricultura, la ganadería o la pesca tradicional. “Lo que no se usa, acaba perdiéndose”, recoge la memoria.

El filólogo y profesor de la Universidad de Vigo, Gonzalo Navaza, especialista en toponimia y participante en la elaboración de la colección “Toponimia do Val do Fragoso”, advierte de que el desarrollo de la ciudad influye en su conservación. Según explica, cuanto mayor es la proximidad a los núcleos urbanos, más posibilidades existen de alteración o desaparición de estos nombres tradicionales, salvo aquellos que cuentan con señalización visible. Frente a esta tendencia, Navaza apunta que las parroquias mantienen mejor este patrimonio. “Cada vez que se hace un trabajo de campo se rescatan muchos topónimos”, afirma, lo que evidencia que aún existe un volumen significativo de nombres que no han sido registrados oficialmente.

“Hay pocos lugares en Europa con tanta diversidad de nombres”

Gonzalo Navaza destaca que “hay mucha riqueza de topónimos en Vigo”. El especialista sitúa esta abundancia en un contexto donde confluyen factores, como la dispersión de la población, la fragmentación de la propiedad y la presencia generalizada de recursos hídricos. “Hay pocos lugares en Europa con tanta diversidad de topónimos”, sostiene.

El filólogo recuerda que los topónimos están reconocidos desde 2015 como patrimonio cultural inmaterial, lo que implica la obligación de preservarlos. A diferencia de otros bienes patrimoniales, señala, su conservación no requiere inversión material directa: “La toponimia, cuanto más se usa, más vigor tiene”. En este sentido, defiende que estos nombres pueden seguir cumpliendo su función original como elementos de identificación del territorio, más allá de su valor cultural. “No por cambiar la realidad geográfica hay que cambiar los topónimos”, concluye.

El proceso de elaboración de los estudios que elabora la Universidad junto al Concello combina la investigación documental con la recogida directa de información sobre el terreno. Según detalla, se analizan fuentes históricas como el Catastro de Ensenada del siglo XVIII, que permite identificar propiedades y denominaciones en cada parroquia, y se contrastan con la información que aportan los informantes locales. “El principal problema es seleccionar a los informantes adecuados”, explica, ya que deben ser personas conocedoras del territorio. Una vez identificados, la recogida de datos puede completarse en pocas entrevistas, que posteriormente se verifican con la documentación escrita.

En la actualidad, el equipo trabaja en la selección de informantes para abordar las parroquias de Navia y Alcabre, con lo que se completaría la recopilación en todo el municipio. Otros trabajos, como los de Cabral o Coruxo, ya están avanzados en distintas fases, y se prevé además incorporar a la colección un estudio sobre la toponimia de Saiáns.

Señala que los topónimos de Vigo presentan particularidades como alteraciones fonéticas derivadas de fenómenos como la gheada o evoluciones lingüísticas específicas que dan lugar a formas diferenciadas respecto a otros territorios.

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