El comedor social de Vigo con más ‘likes’: “Cocinamos como en nuestra casa"

Pobreza

Los usuarios de la Misión del Silencio ensalzan los menús diarios, sobre todo en estas fechas navideñas, con un lleno absoluto

La hermana Lupe ultima las mesas del comedor en Urzaiz, antes de abrir ayer.
La hermana Lupe ultima las mesas del comedor en Urzaiz, antes de abrir ayer. | Atlántico

Cuatro horas antes de que abra el comedor social de la Misión del Silencio ya hay usuarios a la cola. “La hermana Lupe es maravillosa y la cocina es excepcional”, coinciden Ángel y Daniel, los más tempraneros. Ellos son dos de los usuarios habituales y ensalzan los menús diarios que ofrecen sobre todo estos días de Navidad.

El pasado viernes fue la comida especial de Navidad. “Nos dieron ensaladilla, empanada, gambones, cocido y dulces navideños además de cerveza, Coca Cola y sidra para brindar”, explican.

Dentro del comedor, no hay ni un momento de pausa. “Estamos desbordadas de trabajo, tenemos dos personas de baja”, explica Guadalupe Egido, la hermana Lupe, quien sonríe al saber que este lugar es uno de los mejor valorados entre las personas con menos recursos. No hay más que preguntar a la puerta. “Es que aquí cocinamos como si fuera para nosotros. Lo hace a diario la cocinera y luego estamos los pinches por si necesita ayuda”.

A media mañana, todavía llegando alguna furgoneta de reparto, las mesas ya están colocadas para el primer turno. “La capacidad es para 44 personas y hacemos dos turnos, además de las comidas que repartimos para las familias y las que se llevan para el fin de semana”, explica. En total, cerca de 150 comidas de lunes a viernes. “Cada vez son más las familias que vienen”, afirma.

Gracias a las donaciones y a las compras que la propia Misión del Silencio realiza se puede ofrecer un menú más que digno durante estas fechas, para quienes menos tienen puedan disfrutar también de aquellos productos especiales en Navidad. “Estos días nadie se queda sin su turrón o sin su dulce y tenemos gambones, además hemos preparado jamón asado con puré de patatas y con pollo para los usuarios musulmanes”, indica la hermana Lupe.

Ayer, los comensales pudieron comer puré de verduras y arroz con pollo, además del postre. Y para llevar para Nochebuena y Navidad, carne con puré de patatas y alubias además de fruta y dulces navideños.

Los usuarios son ya habituales y conocen otros comedores. “Hoy vamos al de Vida Digna en Teis”, que es el que hace merienda de Nochebuena. Pero también algunos han pasado por el Berbés. No hay queja de estos lugares pero la cocina de la Misión del Silencio es de las favoritas. “Aquí se come fenomenal y además en cantidad, no te quedas con hambre a pesar de que siempre se llena”, añade otro usuario, un jubilado que vive con una pensión mínima, “no me llega para pagar la habitación y poder comer”.

El comedor luce además la decoración navideña por dentro y por fuera, con un claro mensaje muy necesario en estos momentos: “paz”.

Para poder acceder a este servicio se tiene que tener acreditación de servicios sociales, explica Ángel. Mientras Daniel añade que “aquí siempre viene mucha gente por eso venimos pronto para coger sitio en el primer turno".

Las asociaciones y colectivos que se dedican a sostener las necesidades básicas de las personas con menos recursos hacen frente como pueden a la alta demanda. Las colas de recogida de alimentos en los almacenes de Vida Digna en la calle Brasil en vísperas de Navidad eran especialmente largas. Desde la asociación agradecían la labor de los voluntarios y a las empresas donantes que permitieron “llevar un poco de dulce sabor navideño a muchas familias”.

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