El cine Imperial de A Ramallosa, superviviente de una época dorada
La familia de Latino Salgueiro Espinosa mantiene vivo su legado 76 años después en A Ramallosa, pese a no recibir ninguna subvención
“Sabemos lo que se sacrificó mi padre y por eso seguimos con la obra que creó”. Ana María gestiona el cine Imperial de A Ramallosa,cine Imperial de A Ramallosa que inmune a las modas y a las tendencias del sector, se mantiene activo 76 años después de su inauguración. Cuenta con el apoyo de sus hermanas, Marta y María Fernanda, y fundamentalmente de su madre, también Ana, “ella vivió con mi padre los tiempos difíciles y me aconseja cómo encarar los problemas que surgen”, señala. Sigue siendo una iniciativa privada, que salvo en la pandemia, no recibe subvenciones públicas.
Heredera de una filosofía de cine y de un criterio de proyección, la responsable de la sala se encarga personalmente de escoger las películas que formarán parte de su cartelera. “Me baso en las críticas en las revistas especializadas, selecciono una primera lista de la que se van haciendo cribados; queremos que la gente salga de nuestro cine comentando la película. Es cine de autor, sobre cosas que pasan en la sociedad, que vivimos y que podemos comentar”.
El Imperial marcó la vida de muchos espectadores. Ya sea por nostalgia o por su singularidad cuenta con incondicionales como el empresario Jesús Besada, que declara orgulloso haber asistido a “El arco mágico”, la proyección inaugural. “Tendría unos 8 años y fue la primera película que vi allí, siempre me gustó la sala inclinada, ven igual los de delante que los de atrás, es un cine muy cómodo. Antes eran habituales los cortes de luz, pero en el Imperial tenían un buen enganche y nunca había imprevistos”.
Juan de Castro, director del Galician Freak Film Festival, también tiene una historia ligada a este superviviente de la época dorada del celuloide. “Iba cuando era pequeño y veraneaba en la zona y los dos años que viví en Baiona era un habitual. Es algo insólito que continúa, casi surrealista, no sé cómo lo hacen, pero merecen visibilidad”. Destaca el público fiel que, según De Castro, “responde a una programación de vanguardia muy fina, se podría denominar de autor; una fidelidad que podría aprovecharse para conformar un cineclub, así las cuotas de los socios pueden ayudar a los gastos de mantenimiento y los pagos de derecho que son costosos”. Las propias instalaciones tienen para De Castro una magia especial: “Es una sensación única, salir de la moqueta roja y encontrarte en una huerta”.
Latino Salgueiro Espinosa, natural de Gondomar, abrió el cine Imperial el 1 de febrero de 1948 en Nigrán. Titulado por ICAI en Madrid como ingeniero técnico de imagen y sonido, rechazó ofertas de empleo para hacer realidad su sueño en su tierra. “Estaba tan entusiasmado que compró la máquina de proyección antes de tener el cine”, afirma su hija Ana María en declaraciones a Atlántico. En su casa siempre se vivió el cine al cien por cien. “Hablábamos de películas desde el desayuno a la cena, hasta cuando viajábamos nos fijábamos cómo eran las salas de fuera”.
Recuerda cómo su padre ya conciliaba vida doméstica y la laboral. “No quería descuidar a la familia y repasaba las películas en casa, hacía un ruido horrible, pero ya estábamos acostumbradas”.
La familia Salgueiro es poco dada a los reconocimientos. Prefiere pasar desapercibida y seguir trabajando. Sin embargo, su dedicación y contribución al enriquecimiento cultural despierta admiración en muchos. El festival vigués Primavera de Cine la distinguió en 2020 con una mención honorífica. Su director Alfonso Castaño explica que fue “un homenaje a una de las pocas sagas cinematográficas que quedan de la época de los clásicos, los de las proyecciones en 35 milímetros. Continúa activo tras el cambio de consumo de los años 80, sobreviviendo a los multicines y al mercado del videoclub. Es, por derecho propio, una auténtica institución de Val Miñor”.
En verano amplió el horario, abriendo todos los días con dos proyecciones, a las 19:15 y a las 22:45 horas. Esta semana toca la comedia “Simple como Sylvain”, una comedia de Monia Chokri.
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