"La ciencia resolvió la pandemia, aunque nos quedemos con el nombre de la vacuna"
Salustiano Mato, catedrático de Zoología de la UVigo
Salustiano Mato es catedrático de zoología de la Universidad de Vigo, de la que fue rector de 2010 a 2018 y vicerrector de Investigación de 1998 a 2005, además de un breve paso por la política como director xeral de I+D de la Xunta en el Gobierno bipartito (2005-2009). Ahora, además de dar clase e investigar, ejerce como vicepresidente adjunto de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (Crue) impulsando iniciativas a nivel estatal y como presidente de la Secretaría General Técnica de la Crusoe, una agrupación de universidades del norte de España (Galicia, Castilla-León, Asturias, Cantabria) y de la Región Norte y Centro de Portugal, un loby que trata de captar fondos y mejorar la vida de las personas que viven en estas regiones.
¿De qué da clase?
Doy clase de zoología de artrópodos y cordados en segundo de Biología, cuento la vida y milagros de los insectos y los vertebrados sobre todo. Estoy encantado de haber vuelto a la docencia.
¿De 0 a 10 cuánto disfruta?
Ahora un 10. Volví como un plasma en una pantalla, fue horroroso por el confinamiento y además es una asignatura de campo, hay que salir al medio natural para aprender y no podíamos. El primer año no conocí a mis alumnos, solo me veían ellos en un plasma. El segundo año fue a medias y este curso vamos al campo por fin. Dentro de un mes tenemos una salida a Monfragüe, Villafáfila y Doñana.
¿Qué investiga?
Volví al grupo que fundé en 1990 cuando se formó la Universidad y que ahora dirige Josefina Garrido. Entre las cosas en las que trabajo está un proyecto europeo para estudiar el comportamiento de la avispa velutina y ver qué medios de control podemos establecer, colaboro con Ricardo Beiras en un proyecto de biodegradación de microplásticos, y seguimos con la línea de biotecnología ambiental de gestión de residuos. También trabajamos para solucionar problemas de las empresas y las instituciones sobre la conservación de la biodiversidad, recuperación de espacios y paliar problemas de contaminación.
Una de sus preocupaciones en la CRUE es que las universidades tengan más presencia en la empresa y la sociedad, ¿queda mucho por hacer?
Aún queda. Hubo un hito en 2018 cuando la CRUE presentó un nuevo modelo de transferencia de conocimiento más amplio, que incluye ayudar a las empresas a ser más competitivas o crear nuevas empresas pero también resolver problemas de la sociedad. Un ejemplo está en la pandemia: la resolvió el conocimiento, los investigadores que trabajaron en las vacunas, aunque al final nos quedamos con la marca de venta. Diseñamos un sexenio de transferencia para premiar no solo las publicaciones de alto impacto, que iluminan el mundo pero no dan calor a la sociedad en la que vives, sino que se apliquen esos conocimientos a solucionar problemas en tu entorno. Esperamos que el Ministerio lo ponga en marcha de forma estructural y anual.
¿Para qué sirve la Crusoe?
Nació como un loby para que las universidades fueran tenidas en cuenta en los planes de desarrollo regional y en 2020 se creó un instrumento jurídico para hacer actividades en ese espacio, además de sumar capacidades para ser competitivos en los fondos europeos. Participan los gobiernos de las regiones y los rectores. Tenemos un grupo de trabajo sobre patrimonio cultural digital en el que participan 16 universidades y está coordinado por la USC, que incluye el Camino de Santiago y la digitalización de del patrimonio para fortalecer la industria cultural en la macrorregión. También trabajamos en becas de intercambio similares a las antiguas Leonardo.
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