Cerca del 90% de pleitos laborales por conciliación familiar son de mujeres
Cada mes se interponen una media de diez demandas por permisos retribuidos o adaptación de jornada
Pese al avance en políticas de igualdad, todavía las mujeres tienen más dificultades en el ámbito laboral que los hombres. Uno de los principales obstáculos se encuentra en la conciliación familiar, ya que siguen siendo mayoría en hacerse con el cuidado de hijos y personas dependientes. Esta realidad se constanta en la Cidade da Xustiza, donde cerca del 90% de los pleitos relacionados con dicha conciliación los interponen ellas, según fuentes judiciales, un porcentaje en el que coinciden también abogados especialistas en este terreno.
Los datos de la oficina de registro de Vigo apuntan a una media de diez demandas cada mes para el reconocimiento de permisos retribuidos, adaptación de jornada, etc. Si bien, en lo que va de año, esa media se ha reducido casi un 30%. “Hay mujeres que por no verse estigmatizadas en el entorno laboral optan al final por marcharse o reducir su jornada, perdiendo nivel adquisitivo”, explica Valdemar Álvarez, abogado de Ponteasesores. Según su experiencia, “aunque es un derecho recogido por ley, desgraciadamente incluye una negociación complicada con la empresa que muchas veces acaba en conflicto legal". Añade, además, que también ocurre a la hora de coger la baja temporal por menstruación incapacitante.
Para la letrada Lía Fragueiro, “todavía sigue siendo la mujer la que mayoritariamente carga con los cuidados y hay empresas, sobre todo en algunos sectores como la hostelería, que consideran que reconocer el derecho de adaptar su jornada laboral, por ejemplo, es crear un precedente y se lo ponen difícil”.
La conciliación no es el único obstáculo para las trabajadoras que puede acabar en demanda judicial. “Existen trabas que parten de la propia discrminación, que hace que la mujer lo tenga más difícil y hay una presión social de ciertos grupos de extrema derecha que están difundiendo la idea falsa de que las políticas de igualdad han derivado en el efecto contrario”, señala Javier de Cominges, de Zeres abogados. Comenta la complejidad para que la Seguridad Social reconozca la incapacidad en enfermedades feminizadas como la fibromialgia, un asunto del que asegura atiende cada vez más consultas aunque “lo tenemos muy complicado en la vía judicial, porque en esta enfermedad se ha fallado desde el inicio, tanto en investigación, como en diagnóstico y eso dificulta nuestra labor, aunque se van consiguiendo algunas victorias, pese a que el dolor de estas personas es incapacitante”.
Estos abogados señalan también otro tipo de enfermedades propias de algunos sectores feminizados, como mariscadoras, personal de ayuda en el hogar o camareras de piso y, aunque coinciden en que suele haber mayor discriminación en oficios con menor formación, también existe en otros puestos de mayor responsabilidad a la hora de optar a una promoción. “La mayoría de quienes forman el círculo de selección en grandes empresas sigue siendo mayoritariamente hombres y, aunque la brecha de género se ha reducido gracias al incremento del salario interprofesional, existe un sesgo que perjudica a la mujer, porque se trata de un problema estructural, que no se soluciona solo con leyes sino con educación ", señala.
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