Un centro de día vigués, pionero en el uso de realidad virtual

Mejora el ánimo y la atención de usuarios con deterioro cognitivo, activa los recuerdos y ayuda en la práctica de ejercicio físico

La educadora social Iria Argones, con Pablo Campo y Charo, haciendo una demostración de las gafas.
La educadora social Iria Argones, con Pablo Campo y Charo, haciendo una demostración de las gafas. | J.V.Landin

El centro de día Parque Castrelos acaba de incorporar las gafas de realidad virtual inmersiva a su práctica diaria, de la mano del investigador del grupo Healthyfit del Instituto Galicia Sur y profesor de la UVigo, Pablo Campo, que es un fisioterapeuta especializado en Párkinson y envejecimiento. Es el primer centro de día que se decidió a dar este paso, después de formar a sus técnicos para utilizar esta nueva herramienta de forma segura y de explicar su funcionamiento a los usuarios. Compraron las gafas y se pusieron manos a la obra con un trabajo personalizado y adaptado a las necesidades de cada persona. En todo este tiempo contaron también con el seguimiento y el asesoramiento de Pablo Campo. Aseguran que los resultados son muy satisfactorios y a la vez sorprendentes. Uno de sus usuarios, una persona que tiene deterioro cognitivo y con la que era difícil conectar, centró su atención durante 15 minutos para escuchar un concierto de música clásica, algo que no lograban de otra manera. Una usuaria con Párkinson hizo mejor sus ejercicios "sumergida" bajo el mar al que se transportó con estas gafas y donde le iban pidiendo que cogiese un pez o una tortuga o que mirase hacia un lado y otro para ver las plantas. Hubo quien cumplió su sueño de entrar en la Torre Eiffel y quien visitó su calle favorita de Salamanca, activando muchos recuerdos de juventud.

Eliminar estereotipos

La educadora social, Iria Argones, señala que también les sorprendió que la buena acogida de esta nueva herramienta. “Podemos tener el estereotipo edadista de pensar que al ser tecnología la van a rechazar, pero sucedió todo lo contrario”, subraya.

El origen de la iniciativa se sitúa en las jornadas que celebró el año pasado en Lugo la Asociación Gallega del Sector de la Dependencia, donde Pablo Campo era ponente y asistía también la directora del centro de día Parque de Castrelos, Ángeles Álvarez Pereira. Ella pensó inmediatamente en las posibilidades de las gafas de realidad virtual como una herramienta más dentro del centro. “Nosotros trabajamos desde un enfoque centrado en la persona y tratamos de ofrecer actividades significativas y con sentido. Pero cuando las capacidades cognitivas están muy mermadas es muy difícil conectar con ellas y ofrecerles una ocupación con sentido. La realidad virtual inmersiva ofrece esa oportunidad”. Ahora confirma que “se produjo la magia” y cita múltiples efectos como la reducción de conductas disruptivas en personas con tendencia a la deambulación errática, inquietud e irritabilidad. También favorece espacios de estimulación sensorial adaptados a cada persona, el entrenamiento cognitivo, realizar terapias de reminiscencia, mejorar el control motor de personas con Párkinson. “Al verse inmersos en la experiencia, muchas personas pierden por un momento la noción de sus limitaciones físicas, esto les motiva y mejora su autoestima”, concluye.

Ahora hay otros centros de día que muestran interés en sumarse, no solo en Galicia, sino también en otras comunidades autónomas.

El grupo de investigación de Pablo Campo lleva años investigando el uso de la realidad virtual inmersiva con distintos patrones patológicos (Alzheimer, Párkinson, Esclerosis Múltiple), pero desde fecha más reciente iniciaron ensayos clínicos en residencias de mayores de Vigo y de Pontevedra. El centro de día Parque Castrelos es el primero que implanta este sistema en su práctica clínica habitual. No es solo un programa de fisioterapia basado en ejercicio, sino que tiene mucho peso la estimulación cognitiva y funcional, y no sustituye ni a los profesionales ni tampoco a las terapias. Se considera una herramienta de soporte y apoyo, que requiere conocer la historia de la persona, su estado de ánimo y otros factores. Su implantación requiere uno protocolo, en el que figura la fase de formación a las personas que lo apliquen, la explicación y familiarización de los usuarios, exposiciones cortas y controladas, entre otros aspectos. Pablo Campo fue uno de los cuatro españoles que participaron en la elaboración de la guía europea impulsada por un médico holandés para establecer cómo se debe usar la realidad virtual en entornos sociosanitarios. Esto ofrece garantías cuando presentan proyectos a un comité de ética y también les permitirá exportar el modelo. Por último, destacó que llegar de la investigación a la práctica clínica también es posible gracias a la colaboración entre el Sergas, la Universidad y un sector de la dependencia con profesionales muy comprometidos.

El viaje de Charo

Charo visitó la calle del Príncipe con las gafas de realidad virtual y a partir de este pequeño paseo contó que trabajaba en el comercio La Norma, hoy desaparecido. “Yo encuentro las gafas fabulosas, miras de otra manera, te das más cuenta de las cosas”, explica. Sin salir del salón del centro de día, puede ir a una isla soleada en pleno día de lluvia o enumerar todos los animales que ve en un fondo marino. En cuanto al ejercicio físico que realiza a través de la realidad virtual, esta usuaria reconoce que tiene ventaja porque fue montañera del Club Peña Trevinca y que practicaba esgrima en sus tiempos mozos. “Llegué a escalar, yo era muy decidida”.

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