Las catas en Carral rastrean el paso de la muralla al Ensanche

La intervención recogió hallazgos vinculados al crecimiento urbano del siglo XIX y confirma la compatibilidad de la reforma

Durante las catas se localizaron restos de la muralla y de construcciones del siglo XIX, ahora ya cubiertos de nuevo.
Durante las catas se localizaron restos de la muralla y de construcciones del siglo XIX, ahora ya cubiertos de nuevo. | Vicente Alonso

Las catas arqueológicas realizadas por el Concello en el entorno de las calles Carral y Laxe permitieron reconstruir una parte de la transformación urbana que vivió la ciudad en el siglo XIX, cuando la antigua muralla defensiva fue derribada y comenzó la expansión que dio lugar al Ensanche. Los trabajos, ejecutados de forma previa a la proyectada humanización de la zona, finalizaron y los restos localizados volvieron a cubrirse, pero ahora el informe elaborado tras la intervención documenta los hallazgos realizados.

La actuación tenía como objetivo evaluar la presencia y el estado de conservación de posibles restos arqueológicos en un ámbito estrechamente ligado al antiguo recinto amurallado. Las investigaciones permitieron identificar elementos constructivos vinculados a la muralla, pero también a las transformaciones urbanísticas posteriores. En intervenciones anteriores ya se habían hallado vestigios de la muralla en la zona, que durante un tiempo permanecieron visibles a través de una cristalera, pero más tarde fue cubierta debido a su deterioro.

Una de las sondas abiertas ahora en la calle Carral sacó a la luz un nuevo gran paramento de mampostería de granito. Sin embargo, los arqueólogos concluyen que, por sus características constructivas, se trata probablemente de un muro de contención y no de otro tramo de la fortificación.

Restos de cerámicas localizadas durante los trabajos.
Restos de cerámicas localizadas durante los trabajos.

Además de las estructuras constructivas, las excavaciones recuperaron numerosos materiales arqueológicos. Entre ellos figuran cerámicas de distintas épocas entre el siglo XVI y XIX, piezas procedentes de Triana y Sevilla, vajillas de Sargadelos y Pickman, cerámicas de La Bisbal, lozas portuguesas, pipas de caolín y restos de época romana, como fragmentos de tégula y cerámica común.

Los especialistas destacan en el informe que la mayor parte de los materiales aparecen en rellenos asociados a la urbanización de la segunda mitad del siglo XIX. Según recoge el informe, estos depósitos están directamente relacionados con el derribo de la muralla y la configuración de las actuales calles Carral y Laxe, en pleno proceso de expansión de la ciudad. La intervención concluye también que las futuras obras de humanización son compatibles con la preservación de los restos detectados en estos trabajos.

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