Carlos Príncipe: "El poder político engancha, pero curar a una persona es una satisfacción plena"

Carlos Príncipe acaba de colgar la bata en la sanidad pública, después de 43 años de ejercicio profesional como pediatra de Atención Primaria

El pediatra Carlos Príncipe, en su consulta privada.
El pediatra Carlos Príncipe, en su consulta privada.

Carlos Príncipe acaba de colgar la bata en la sanidad pública, después de 43 años de ejercicio profesional como pediatra de Atención Primaria, aunque seguirá trabajando en su consulta de la calle Nicaragua. Tiene 67 años y ya había prorrogado dos veces su fecha de jubilación. Tenía una media de 34 pacientes diarios en el centro de salud de Teis, con una suma de 7.000 pacientes atendidos el año pasado, y en el último trimestre de 2022 acumuló varios días con 65 pacientes diarios por una epidemia de Virus Respiratorio Sincitial entre los niños. Aquellas jornadas hicieron mella en su salud y su familia le pidió que lo dejase.

Político por vocación y médico de profesión, Príncipe no ha dejado nunca de analizar la “cosa pública” pero desde la barrera porque dio carpetazo a esta faceta de su vida hace 20 años. “Sabía que mi tiempo había terminado”. Entró en la Liga Comunista Revolucionaria al conocer a militantes de esta formación que estudiaban como él en la Alianza Francesa. “Estoy orgulloso de ese pasado, era una forma de luchar contra la Dictadura, aunque entonces no tenía dientes tan afilados”. Tiene anécdotas para escribir un libro sobre aquella época, desde una foto que hizo en Montejurra y que permitió identificar al “señor de la gabardina” hasta una huida en un maletero y otros episodios. Dejó la Liga con su primer trabajo y posteriormente entró en el PSOE tras el fallido Golpe de Estado de 1981 en España. “Pensé: si tú te vas, ellos vuelven. Era la forma de hacerles frente. En Galicia fui el primero en entrar de una generación que venía de la extrema izquierda”. Asegura que sigue pensando que hay que repartir mejor la riqueza y que se debe garantizar a todo el mundo un nivel de dignidad, pero que no es incompatible con la sociedad de mercado. “Si quieres peces hay que pescar”.

¿Qué le dio más satisfacciones: la política o la medicina?

El poder político engancha, pero la capacidad de curar a una persona es una sensación plena, da más placer y satisfacción personal que cualquier otra cosa. En 2003 cuando dejé la política me ofrecieron ir de agregado laboral a Suiza, un puesto muy bien pagado, pero no acepté. Nunca me costó volver. Pedí mi reingreso al día siguiente de las elecciones, pero pedí dos meses para reciclarme en el hospital.

¿Cuáles son las enfermedades de la política?

La soberbia y la mentira.

¿Por qué estudió Medicina?

Me gustaba mucho la biología y la bioquímica, pero un científico del entonces Instituto de Investigaciones Pesqueras, que se llamaba Jaume Rucabado, me aconsejó que estudiase Medicina.

¿Cuál fue su primer trabajo?

El consultorio de Chapela donde atendía dos horas y media y en noviembre de 1979 me fui a trabajar a As Neves, donde me pagaban 540.000 pesetas, al cambio el mismo sueldo con el que me acabo de retirar. Era un bajo lleno de humedad. Veo como es ahora el centro de salud y no hay color. El cambio se generó con la nueva ley de sanidad en la que tuve una pequeña parte porque era del grupo de dirigentes del PSOE que hizo la ley. Tenía una oferta para trabajar en un hospital de Estados Unidos, pero fui padre a los 21 años y preferí quedarme. Me presenté al MIR, que se hacía por primera vez en Vigo con 22.000 candidatos para 1.700 plazas y la saqué. Desde el año 80 trabajé en el hospital en la Urgencia de Pediatría. Recuerdo que el 25 de diciembre de 1981, en plena pandemia de sarampión, llegué a ver 260 pacientes en un día. En 1990 saqué la plaza de pediatra en Teis, donde me jubilé.

¿Por qué los nuevos pediatras no quieren trabajar en Primaria?

Porque en Primaria trabajan más y ganan menos. En el hospital tienen un día de consulta y ganan un 60% más. España gasta en sanidad 7 de cada 10 euros, la media europea es de 10 euros para arriba. Aquí es más barato porque pagamos mal a los profesionales. Me parecía buena idea el proyecto del especialista de área, que suponía trabajar una temporada en Primaria y otra en el hospital, pero quedó aparcado. También me parecía bien concentrar pediatras en sitios con cupos muy pequeños (en Vigo no pasa), porque sale más barato pagarles el taxi y ofrecer una mejor atención. Y la formación de los residentes es hospitalocentrista, solo pasan tres meses por Primaria. Tampoco puede ser que vayas de madrugada a Urgencias porque te duele un diente. El sistema nacional de salud necesita una reforma, haría falta un gran pacto para conseguirlo porque es difícil.

Contenido patrocinado

stats