El calentamiento progresivo de la Ría de Vigo amenaza el marisqueo
Científicos apuntan “episodios de debilitamiento” del afloramiento costero cada vez más frecuentes
Desde hace algo menos de veinte años, el Observatorio Costeiro de la Xunta monitoriza día a día diferentes parámetros de la Ría de Vigo gracias a dos boyas que albergan diferentes sensores: una colocada en el interior, en Rande; y otra en el exterior, en las Islas Cíes. La recogida y análisis de estos datos es cada vez más vital para conocer cómo el cambio climático está alterando el comportamiento de las aguas de las que depende un sector tan importante como el marisquero. Y las cifras que han registrado en los últimos años apuntan a tendencias que amenazan esta actividad productiva, por lo menos, tal y como se conoce hasta ahora en el largo plazo.
El mes de junio de 2023 concentra cuatro de las diez mayores temperaturas en superficie detectadas por la boya de Rande: tres de ellas con valores cercanos a 23 grados y una de casi 22. Asimismo, el 8 de agosto de 2023 la boya de Cíes registró su récord de temperatura con 22,56 grados. Solamente dos veces desde que se instaló –en mayo de 2008– superó los 22 grados. Aún así, las temperaturas medias mensuales de estas dos boyas todavía no han pasado de los 18 grados, aunque el mes de septiembre de 2022 estuvo cerca de ocurrir tanto en Rande (18,97º C) como en Cíes (18,42º C).
La doctora en Ciencias Marinas, Tecnología y Gestión Marisela Des Villanueva, que investiga cuestiones de modelado costero e impacto del cambio climático en la costa gallega dentro del grupo de investigación EPhysLab, del CIM de la UVigo, llama a la calma, ya que “conviene distinguir entre episodios puntuales y tendencias de largo plazo”. De hecho, tras el récord de 22,90º C de junio de 2023, “el mes de julio la temperatura volvió a su rango habitual”. La investigadora añade que “se han detectado aumentos en las medias de los meses más calurosos, pero este calentamiento no aparece como tendencia significativa en las series más largas”. Sin embargo, sí que se ha observado “que los episodios de calor son cada vez más frecuentes” y que “el calentamiento de los últimos años es inequívoco”. Así, señala que “por prudencia deberíamos prepararnos para escenarios desfavorables mientras se sigue investigando”.
Como recuerda la doctora Des, un calentamiento excesivo de las aguas de la Ría tendría un importante impacto en los sectores marisquero y mejillonero, ya que estas especies sufren estrés térmico durante los episodios de calor. Por ahora, teniendo episodios puntuales, pueden echar mano de su capacidad de recuperación. Pero esta investigadora advierte de que “muchas de estas especies se encuentran en su límite de confort”, por lo que si se cumple el mayor número episodios extremos que se proyecta a largo plazo “tendrán que dedicar más energía a protegerse en lugar de dedicarla a crecer, aumentando los tiempos necesarios para alcanzar tallas comerciales”. A esto se le une que se están registrando “episodios de debilitamiento” del afloramiento costero, el fenómeno propio de la Ría de Vigo que permite que el marisco y los moluscos tengan un mayor número de nutrientes. Si el afloramiento continúa teniendo una menor frecuencia e intensidad, “habría una reducción del número de nutrientes y una menor productividad general” en estos sectores, comenta Marisela Des.
Los episodios de baja salinidad serán más prolongados debido al cambio climático
Otro de los factores que afecta a los sectores productivos de la Ría de Vigo es la salinidad de las aguas, que desciende debido a la descargas de los ríos cuando se suceden episodios de lluvias copiosas. Las boyas del Observatorio Costeiro también miden estas variables y la que está situada en Rande registró valores mínimos de entre 0 y 5 gramos por litro en los últimos años, sobre todo en los primeros meses del año.
A este respecto, la investigadora de la UVigo Marisela Des explica que las tendencias indican que de forma general los ríos reducirán sus descargas incrementando la salinidad superficial de las rías pero, por otra parte, “se espera que los episodios de lluvias extremas sean más intensos y frecuentes”, por lo que las bajadas de salinidad debidas a estos eventos serán más intensas y prolongadas.
Como los bancos marisqueros necesitan que el agua sea salada para poder desarrollarse, el impacto en el sector será importante. Por eso la doctora Des apunta ya medidas que se pueden tomar para evitar un impacto mayor. Para comenzar, a corto plazo esta investigadora apunta a “reducir la vulnerabilidad de las especies restaurando ecosistemas e implementando sistemas de alerta temprana que permitan gestionar mejor las cuencas fluviales para suavizar el impacto de las riadas”.
Pese a todo, a largo plazo esta investigadora cree que la mejor opción es “adaptarnos, por ejemplo, diversificando el sector”.
“Podría haber cambios de distribución de las especies”
El cambio climático y sus consecuencias son una amenaza directa a la biodiversidad de la Ría de Vigo y, por lo tanto, para los sectores productivos del marisco y el mejillón. Según explica Marisela Des, las Rías Baixas son un “refugio climático” para muchas especies gracias al efecto amortiguador que tiene el afloramiento sobre el aumento de la temperatura de las aguas, pero “podría superarse el límite fisiológico de muchas de ellas, lo que implicaría su desaparición y reemplazo por otras afines a aguas más cálidas”. Así, el aumento de la temperatura podría cambiar la distribución de las especies marinas en la Ría de Vigo.
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