Las cafeterías de especialidad se asientan en el centro de Vigo

Los vigueses más ‘cafeteros’ y turistas llenan estos nuevos espacios, que también ofrecen experiencias en torno al café

Aarón Sío, copropietario de Hiday, posa en el local.
Aarón Sío, copropietario de Hiday, posa en el local. | Vicente Alonso

Sillas y mesas minimalistas, música de ambiente calmada, luz cálida y difusa y pequeños carteles que te piden no endulzar el café (“Haz feliz al barista y no eches azúcar al café”). Se trata de las cafeterías de especialidad, un fenómeno relativamente reciente que ya cuenta con más de dos docenas de establecimientos –y subiendo– en la ciudad.

Una de las principales diferencias con las cafeterías ‘de toda la vida’ son los precios: entre 2 y 4 euros si se pide un café de máquina (expresso, long black, flat white, cappuccino, caffé latte…) y algo más si uno quiere café de filtro, molido y extraído a mano por el barista. Son precios justificados, ya que estos locales trabajan con cafés importados de los principales países productores del mundo, más complejos y sofisticados que el café comercial. Y sus clientes más habituales acuden precisamente por eso, en busca de cafés con diferentes notas de sabor y preparados con especial atención.

Jaime, encargado de Club del Café, con un paquete de mezcla de la casa.
Jaime, encargado de Club del Café, con un paquete de mezcla de la casa. | S.F.

En Velázquez Moreno, una de las calles más transitadas del centro de Vigo, se ubica Club del Café, una empresa familiar con larga tradición en Pontevedra que abrió una pequeña cafetería en Vigo hace ya dos años. Su encargado es Jaime, quien explica que “la acogida fue buena, en poco tiempo fuimos capaces de que el negocio fuese rentable y estamos muy contentos aquí”. Club del Café importa granos de los principales países productores y los tuesta en una nave propia, por lo que los clientes pueden llevarse no sólo una buena taza de café, sino también bolsas para prepararlo en casa. Jaime asegura que tan importante es “la calidad del producto como el tratamiento que se le da”, por lo que la filosofía de esta empresa es invertir no sólo en que la materia prima sea la mejor posible, “sino también en que lo sea la mano de obra y el servicio”, para que “tenga sentido” que el cliente pague un plus comparado con otro tipo de cafeterías más comerciales.

Marco Pasquetti y Sonia González en Hippie Bakery.
Marco Pasquetti y Sonia González en Hippie Bakery. | Vicente Alonso

Sonia González abrió, junto a su socio Marco Pasquetti, la cafetería Hippie Bakery en el casco vello poco después de la pandemia. Lo hizo tras volver desde Mallorca, donde aprendió y perfeccionó sus habilidades como repostera vegana. “Me llamaban loca por abrir algo así en Vigo, pero funcionó”, reconoce. Su idea se basa en “que todo sea vegano, artesano y de la mejor calidad posible, y el café de especialidad era básico también”. Hippie Bakery fue una de las primeras cafeterías de este tipo en la ciudad y los propios dueños se sorprenden ya que su clientela “es de todo tipo; hay gente que viene por el café, otros por el pan, que es de masa madre, y otros por los productos veganos”. Así, ya es una cafetería más del barrio, perfectamente integrada en el casco vello vigués, que además opta por el kilómetro cero para proveerse de materia prima: “En el café, sólo usamos tostadores de Galicia. En Vigo hay tostadores muy buenos, así que mejor coger aquí”, cuenta Pasquetti.

Aarón Sío, copropietario de Hiday, posa en el local.
Aarón Sío, copropietario de Hiday, posa en el local. | Vicente Alonso

Precisamente a pocos metros del casco vello, en la Praza do Pobo Galego, se encuentra Hiday, una cafetería de especialidad que tuesta su propio café. Nació hace ya algo más de dos años, como cuenta Aarón Sío, uno de los tres socios de Hiday: “Ana, Zeus y yo veíamos una necesidad de un local que aportara un punto diferente al café, ya sea con eventos de comunidad como catas, formaciones o cursos”. Sío señala que “queríamos darle la oportunidad a la gente a probar cafés diferentes que prácticamente ni siquiera se están sirviendo en España”. pone como ejemplo “el café que utilizó Valentina, la campeona de España de filtro, para competir en el Mundial”. Hace un año que empezaron con su proyecto de tueste de café propio y la buena acogida les ha permitido expandirse, por lo que ya están montando un tostador independiente de gran tamaño “único en Vigo”. En cuanto a la oferta, cuentan ocho cafés diferentes de filtro que van rotando para poder adecuarse a los gustos de la gente: “Algunos más suaves, otros más elegantes, expresivos o afrutados”.

Santi González prepara un café en Usual.
Santi González prepara un café en Usual. | J.V. Landín

La última en abrir en Vigo es Usual, en República Argentina. Es un proyecto pasional de Santi González, un joven vigués que empezó en el mundillo del café como un hobby y que decidió montar su propio negocio tras pasar años trabajando para una empresa de café comercial como formador. “Me esperaba un poco más de rechazo a los precios más altos, pero la recepción ha sido bastante buena”, comenta el joven barista, que ya empieza a tener una clientela fija.

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