Caen las descargas en O Berbés pese a la salud de los caladeros

CRISIS EN EL SECTOR DEL MAR

Las toneladas comercializadas en la lonja de la pesca de altura se redujeron casi un 20% en los últimos años, el sector lo achaca a la disminución de la flota y la caída del consumo

Barcos pesqueros amarrados en los muelles de O Berbés.
Barcos pesqueros amarrados en los muelles de O Berbés. | Vicente Alonso

La evolución a la baja de las descargas de pescado también alcanza a la flota industrial de altura con base en Vigo, que aporta con amplia diferencia el mayor volumen de pescado y productos del mar al mercado, aunque la lonja local logra mantenerse como principal puerto pesquero de Europa.

O Berbés registró el año pasado 29.264 toneladas descargadas, un 4,2% menos que el ejercicio anterior según los datos de la Autoridad Portuaria y casi un 20% menos que en 2020, cuando se superaron las 36.500 toneladas, siguiendo una tendencia a la baja progresiva y constante. A diferencia de lo ocurrido en la pesca artesanal, la pandemia y los confinamientos no tuvieron un impacto apreciable en la pesca de altura en 2020, con barcos que faenan en caladeros lejanos y mareas que se prolongan durante meses.

Al igual que en la bajura, el descenso de toneladas se vio compensado en buena medida por la subida de los precios, lo que permitió equilibrar el valor económico total de las descargas. Desde el sector, sin embargo, se subraya que las causas de esta reducción no están relacionadas con una menor disponibilidad de recursos, como ocurre para la pesca artesanal. El gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Edelmiro Ulloa, explica que “hay menos barcos, y eso influye”. “La actividad de algunas flotas también ha sido menor, como la de cerco, que en los últimos años pescó más en A Coruña porque los stocks están más cerca”, señala.

Ulloa insiste en que “el problema no es el producto, sino quién pesca el producto”, y advierte de que, de no hacerlo la flota comunitaria, “acabará pescándolo la flota china”. En su diagnóstico pesa de forma clara la reducción del número de unidades: “Hay menos barcos, unos se han exportado, otros se hundieron, en algunos caladeros, como Gran Sol, no hay nueva flota. ¿Quién va a hacerlo con las condiciones actuales? No es fácil”.

A este escenario se suma, según ARVI, el aumento de las exigencias regulatorias y de los costes. “La sensación es que cada vez hay más obligaciones que cumplir, para la flota de bandera española o comunitaria. La competitividad no es fácil, es cada vez más difícil encontrar tripulantes y todo se va sumando”, apunta Ulloa.

“Hay más cuotas, pero menos pescado por la menor actividad”

El gerente de ARVI descarta que el descenso de las descargas de los últimos años esté vinculado al estado de los caladeros en los que faena la flota viguesa. “A lo que no se le puede echar la culpa es al estado de los stocks”, afirma. Pone como ejemplo la reducción de cuotas de especies como la caballa o la bacaladilla, que atribuye a la pesca por parte de terceros países como Noruega. “El resto de especies están todas estupendas, es más, hay más TAC y cuotas en general que hace unos años, pero hay menos pescado porque hay menos actividad”, sostiene.

A todo esto se suma una tendencia de consumo de pescado a la baja en España desde hace años. En este sentido, Ulloa señala que “en el canal Horeca más o menos se mantiene, pero el consumo de las familias está hundido, en la media mundial el consumo sube, pero aquí va bajando”, lamenta.

Pese a este contexto, O Berbés mantiene su liderazgo en Europa. En 2025 superó un momento delicado a mediados de verano, cuando el puerto de A Coruña se situó temporalmente por delante gracias a una buena campaña de la flota del Cantábrico. Superado ese episodio, el puerto vigués recuperó su posición hegemónica. Además, el proyecto para que Bouzas también pueda mover pescado manteniendo el control aduanero e inspección sanitaria permitirá ampliar las posibilidades del Puerto.

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