El bólido de la UVigo marca un hito por su “revolución técnica”

La escudería universitaria, formada por 80 estudiantes, competirá este verano en el circuito de Portugal, donde aspiran a tener una buena posición, y en el de Croacia

El UM25, décimo Fórmula 1 que sale de la Escuela de Ingeniería Industrial, fue presentado ayer con todo su equipo e instituciones que le apoyan.
El UM25, décimo Fórmula 1 que sale de la Escuela de Ingeniería Industrial, fue presentado ayer con todo su equipo e instituciones que le apoyan. | Jorge Santomé

La escudería de la Universidad de Vigo competirá este verano en los circuitos de la Formula Student de Portugal y de Croacia con un monoplaza que destaca por su “revolución tecnológica”, con cambios de gran calado en el combustible (etanol), la refrigeración y el chasis.

El UM25 es el décimo Fórmula 1 que sale de la factoría universitaria y se caracteriza por ser más potente, más ligero y más aerodinámico.

La competición de Portugal, en la que esperan alcanzar una buena posición, se celebra entre el 27 de julio y el 1 de agosto, y la de Croacia será del 11 al 16 de agosto. En esta última cita la competencia es mayor con equipos, como los alemanes, que manejan grandes presupuestos.

La Escuela de Ingeniería Industrial acogió ayer por la tarde un acto público en el que se “destapó” el nuevo vehículo creado por la UVigo Motorsport, un equipo formado por 80 estudiantes de los tres campus que trabajaron todo el año en este proyecto compaginándolo con sus estudios.

Durante este curso también avanzaron en el desarrollo de un vehículo autónomo, pero con la idea de competir el próximo año con el propio UM26. En años anteriores participaron en la prueba de coche autónomo de Reino Unido con vehículos proporcionados por la organización, pero el próximo año lo harán con su monoplaza en distintos circuitos.

Esta actividad, que realizan restando tiempo al estudio pero con grandes dosis de entusiasmo y vocación, despierta cada vez mayor interés, de tal forma que ya hay estudiantes que se matriculan en las ingenierías de la Universidad de Vigo para poder entrar en la escudería. A mayores, cada año tienen más solicitudes para entrar en el equipo, con 150 candidatos en la última convocatoria.

El equipo está formado esta temporada por unos 80 estudiantes de diferentes grados de los tres campus, incluyendo todas las titulaciones de la Escuela de Ingeniería Industrial, de la Escuela de Telecomunicación, de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, de Ingeniería Biomédica, de Ingeniería Informática, de Comunicación, Filología y Traducción, entre otros. Una de las grandes recompensas de trabajar en el equipo es que les permiten ver la utilidad de lo que estudian en la carrera. “Aquella fórmula que estudiabas y no le veías sentido, aquellas horas que pasabas con los apuntes, de pronto sientes que sirve de algo”, apunta Óscar Hermida.

Apostaron por el etanol y se rediseñó la aerodinámica

La principal innovación del monoplaza es el cambio de combustible, que deja atrás la gasolina y apuesta por el etanol como alternativa más ecológica. Implica “ganar un 30% de potencia, pasando de 56 a 70 caballos, lo cual va a permitir que el coche tenga mejor respuesta y sea más rápido en cualquier recta y en aceleración. Además, el uso del etanol también permite obtener unas temperaturas, en general, más bajas.

Por otro lado, cuenta con un sistema de refrigeración rediseñado desde cero y un nuevo tubo de escape, y se apostó por una nueva geometría completa del chasis, implementando cambios de materiales (más fibra de carbono), lo que permite alcanzar la mayor reducción de peso en años (15 kilos menos) pero consiguiendo, al mismo tiempo, elevar las medidas de seguridad.

En cuanto a la aerodinámica, se rediseñó el paquete aerodinámico, cambiando completamente la imagen exterior del coche, y se comprobó que esto permitirá rendir el doble.

Además, se llevó a cabo también un rediseño de la geometría de la suspensión que permitirá reducir la dureza de la dirección, que era uno de los puntos endebles de los coches anteriores. Además, también se incluyó una barra estabilizadora y se mejoró la calidad del cableado, gracias a la incorporación de nuevos patrocinadores. Finalmente, este año se añadió un golpe de gas automático y una placa de transmisión por radio “para ver la telemetría del coche en tiempo real y una placa de control de bomba de agua independiente a la del motor” para responder a las necesidades del sistema de refrigeración nuevo.

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