Bebidas energéticas: veto a menores y ‘boom’ en jóvenes

Kioscos y establecimientos de Vigo se suman a la negativa autonómica de vender estos productos al considerarlos dañinos; algunos ya piden carné de identidad

Alberto, de Vigovenez, con todas las bebidas energéticas disponibles en su establecimiento.
Alberto, de Vigovenez, con todas las bebidas energéticas disponibles en su establecimiento. | Vicente Alonso

La bebida energética se encuentra de moda entre los más jóvenes, pero a partir de marzo habrá un límite a su consumo. Los menores de edad tendrán un veto a la hora de comprar bebidas energéticas, mientras sigue el alto consumo entre los de 18 y 22 años. En los establecimientos y 24 horas de la ciudad se suman a la medida, de ámbito autonómico, e incluso ellos mismos ya limitaban la venta de esos productos a menores antes de anunciarse la nueva ley. Algunos de ellos solicitaban carné para conocer la edad del comprador, debido a la gran cantidad de jóvenes que acudían a la compra de este brebaje. Sin embargo, reconocen que no afectará prácticamente a su negocio, porque la mayor parte de esos consumidores son estudiantes universitarios que lo utilizan como un plus de energía a la hora de enfrentar los exámenes.

En A Minitenda, su gerente realiza una táctica para guiar al cliente menor a consumir otro tipo de bebidas al ofrecerle una alternativa con similar sabor pero libre de taurina y cafeína. “Normalmente acaban aceptando, aunque a regañadientes”, afirma. Si percibe que el comprador es más joven de 18 años solicita el carné, en el caso de que no tomen su consejo, y lo seguirá haciendo a partir de marzo. “Evito a toda costa vender ese producto a los más jóvenes, pero es cierto que hay un ‘boom’ en los universitarios y se venden un montón”, señala. Una “moda” que no le gusta, pero de la cual no puede hacer nada si el usuario tiene la mayoría de edad.

Alberto, de Vigovenez, todavía no tiene constancia de las nuevas limitaciones. Nadie le ha advertido del nuevo cambio en el consumo pero no cree que eso vaya a afectar a su negocio. “Son gente que lo usa para estudiar. Universitarios y con un consumo normal. Aunque también hay gente más adulta”, indica. Solicitará el carné de identidad en cuanto se imponga la norma y detecte que el comprador es más joven, pero no suele ser el caso pese a encontrarse cerca de un instituto en Praza América.

Promover los hábitos saludables es una idea de la dueña de Oxor 2, en Camelias. Como madre, asegura que ver a un adolescente consumiendo bebidas energéticas no es plato de buen gusto y, por tanto, niega su venta a los que consideran que no alcanza la mayoría de edad. “No me parece normal. Sobre todo la marca Monster, que está muy ligado a la gente joven pero no se conoce realmente el daño que puede producir”, señala. Como su tienda, espera que todas se sumen a ese veto a partir de marzo y que no haya ninguna que venda de forma ilegal ante la posible falta de control: “No puede ser que un niño de 12 años pruebe ese tipo de bebidas. Espero que la ley se cumpla”. Ha tenido que negar la venta a menores y los intenta aconsejar, pero cuando encuentra a algún ‘tozudo’ “le digo que vaya al supermercado más cercano. Yo no voy a contribuir a su consumo”. De hecho, ya señala que es poca la oferta de bebidas energéticas en su tienda, y no le importaría que fuese cero: “Que se prohíba no va a afectar lo más mínimo a mi negocio. Lo veo bien”.

Las máquinas de vending todavía ofertan estos productos

Varias máquinas de vending por la ciudad ofertan todo tipo de bebidas energéticas de diferentes marcas, con un acceso muy simple a adolescentes pese a que tengan menos de 18 años. Una vez entre la medida en marzo, todavía se desconoce si desaparecerán estos brebajes de su oferta. En una máquina ubicada en el entorno de Plaza Independencia existe hasta diez tipos de bebidas estimulantes a un precio asequible y en Marqués de Valladares aparecían cuatro alternativas y con poco producto. Sinónimo de mucha demanda.

Las bebidas energéticas son de consumo habitual entre los jóvenes, a pesar de los riesgos que entraña para la salud. Por ello, que menores tengan esa opción al alcance de la mano preocupa a expertos sanitarios. Primero por su composición, con altas dosis de cafeína, donde una lata de medio litro supera el equivalente a tres cafés solos. Segundo, por su alto contenido en azúcar, que pueden ir desde los 30 gramos (6 o 7 cucharadas) en los recipientes más pequeños a 80 gramos en los envases de mayor tamaño. El equivalente a más de 20 cucharadas de azúcar. La OMS recomienda un consumo de 25 gramos para una persona adulta. Además, estas bebidas contienen otro tipo de estimulantes como la taurina, siendo una proteína esencial para el cuerpo humano, pero muy dañina si se excede en su consumo. Dando así además una falsa sensación de energía.

En los menores, cuyo cuerpo se encuentra en desarrollo, eleva el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad, hipertensión y que se rompa el ritmo circadiano del que depende el descanso nocturno, aumentando las posibilidades de sufrir enfermedades psiquiátricas como depresión o ansiedad. Asimismo, puede crear una adicción en los adolescentes más vulnerables. Con esta ley se va a proteger el descanso, la salud mental y los hábitos saludables.

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