Baiona pedirá agua a Vigo este mismo mes si no llueve
La ocupación de los embalses sigue a la baja, la peor en más de una década, que podría obligar al municipio miñorano a “engancharse” a Zamáns dos meses antes que otros años
La sequía estival agrava su presión sobre los embalses del área de Vigo, que continúan perdiendo reservas semana tras semana y registran los niveles más bajos en más de una década para estas fechas. La situación es especialmente delicada en Baiona, donde el descenso del embalse de Baíña podría obligar al municipio a solicitar conectarse al sistema de abastecimiento de Zamáns antes de que finalice este mismo mes si no llegan precipitaciones abundantes en los próximos días.
Los datos actualizados por Augas de Galicia confirman que el embalse de Eiras, que abastece a Vigo y gran parte de los concellos del área, sigue agravando su descenso en plena temporada estival. En apenas una semana ha pasado del 77% al 73% de su capacidad, una caída de casi cuatro puntos que lo sitúa en mínimos no vistos desde hace más de diez años para comienzos de agosto.
El retroceso también afecta al resto de los principales embalses de la comarca. Zamáns, que abastece al Val Miñor, reduce sus reservas del 68% al 65%, mientras que Baíña presenta la situación más comprometida al quedarse en el 43% de ocupación tras perder cinco puntos en solo siete días.
El alcalde de Baiona, Jesús Vázquez Almuiña, reconoce que la situación es cada vez más compleja en el municipio ante la evolución de las reservas. “Hay preocupación”, afirma, ya que “tendríamos que pensar en conectarnos ya hacia final de este mismo mes, si lloviera tres días con intensidad ampliaría el margen varias semanas, pero tenemos que ir pensando en el peor escenario para estar preparados”.
La conexión con el sistema de Zamáns en Vigo, a través de Nigrán, permitiría mantener el suministro, al menos mientras esta presa contase también con agua suficiente, en caso de que el embalse de Baíña continúe perdiendo capacidad.
La tendencia se repite en el conjunto de Galicia. Los embalses de la comunidad almacenan actualmente 2.559 hectómetros cúbicos, el 68,9% de su capacidad, casi dos puntos menos que hace una semana. En la demarcación Galicia Costa, donde se encuentran las presas del área viguesa, las reservas descienden del 63,9% al 62,1%, con 425 hectómetros cúbicos almacenados, un volumen que ya se sitúa por debajo de la media de la última década y refleja el impacto de un verano marcado por la escasez de precipitaciones.
El abastecimiento, prioritario para “consumo y usos sanitarios”
Tanto Vigo como Baiona pusieron ya en marcha el pasado mes de julio medidas para reducir el consumo de agua que continúan vigentes, aunque por el momento no se anunciaron restricciones adicionales pese a la acelerada tendencia a la baja en los embalses.
Con todo, ante la situación actual, el Concello de Baiona emitió ayer un bando municipal recordando tanto a vecinos como a visitantes que el abastecimiento de agua es un “servicio público esencial, siendo prioritario asegurar su disponibilidad para consumo humano y usos sanitarios”.
En Baiona en estos momentos está prohibido usar agua de la red municipal para el riego de jardines y zonas verdes; para rellenar piscinas; para lavar coches, para el baldeo de calles, aceras, muros u otros espacios; para el funcionamiento de fuentes ornamentales o para cualquier otro us recreativo, ornamental o no esencial.
Al mismo tiempo se recomienda reparar de inmediato fugas, reducir el tiempo de uso de duchas y grifos, utilizar electrodomésticos que consuman agua únicamente a plena carga y evitar cualquier consumo innecesario.
Se trata de medidas muy similares a las que están en vigor en Vigo, aunque en la ciudad por el momento cuestiones como evitar utilizar el agua para riegos es todavía solo una recomendación.
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