Los arqueólogos de Cíes plantean reconstruir la colonia hippy
Consideran interesante poner en valor las construcciones de los 60 y 70 “como patrimonio” de la isla
Dentro de la campaña que se inicia ahora en colaboración entre el Parque Nacional, la Consellería de Cultura y la Universidad de Vigo, el estudio previo ya confirmó que las Cíes estuvieron siempre habitadas “sin saltos en que quedaron vacías, lo que sí pasó en Ons”, explica José Antonio Fernández Bouzas, director del Parque. Y temporalmente, la última colonia estable fue la de “campistas libres”, como se denomina en el control arqueológico, más conocida como “el campamento hippy” de Cíes, desmontado en los años ochenta cuando se declararon las islas Parque Natural por la Xunta. Aquella larga ocupación permanente, por su prolongación en los años 60 y 70, que incluso dio lugar a una canción famosa de Siniestro Total, también es ya susceptible de un estudio antropológico, que ha dado algunos resultados. Los participantes en aquella experiencia de libertad total construyeron refugios y les dieron nombres, tan llamativos como “de la rata”, “del águila”, “jabalí” o “de la ostra”. El más importante es el refugio de la Ermitaña, que según los arqueólogos e historiadores, fue acondicionado con piedra para aumentar la protección, en tanto el “altar druídico”, otro elemento que no podía faltar, habría recibido ese nombre desde la antigüedad pese a tener la misma funcionalidad que el resto. “Junto con todo esto aparecen también muros dirección norte-sur que estarían relacionados con la construcción de cimientos para facilitar el establecimiento de viviendas permanentes”, señala el informe para el Parque Nacional. En la ladera existían caminos y cursos de agua, hoy perdidos al extenderse la vegetación.
Las ‘viviendas’
Una visita realizada en la primavera del pasado año, en el marco del proyecto Sentinela, permitió observar la presencia de varias estructuras en superficie, ocultas entre la vegetación que cubre todo el promontorio. “La densidad de la vegetación, así como la dificultad para acceder a los restos, no permitió determinar la magnitud de los mismos, así como su tipología y cronología y el estado de conservación”, añade el mismo informe. Los expertos pidieron al Parque Nacional la limpieza en superficie para que en un futuro se pueda diagnosticar su estado de conservación e incluso “ponerlas en valor, como parte del patrimonio de la isla”.
Algunos de los “campistas libres” no tiraron la toalla tras la expulsión de Cíes y se trasladaron a la vecina isla de Ons, en concreto a la playa de Melide, donde todavía hace apenas 20 años había una especie de comuna con tiendas permanentes.
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