El agua de la Ría roza los 24 grados en superficie, récord histórico
La media diaria del agua superficial de la ría supera los 20 grados desde julio cuando debería estar sobre los 18
Las aguas de la Península Ibérica están sufriendo estos días episodios de calentamiento extremo. Así lo aseguraba ayer la Agencia Española de Meteorología (Aemet), alertando de temperaturas de 3 y 4 grados por encima de lo habitual en el Cantábrico y el Mediterráneo occidental, mar que estos días está superando los 32 grados. Aunque las Rías Baixas y, en concreto, la Ría de Vigo, se están ‘salvando’ de esta anomalía, hace apenas dos semanas la boya de Rande que monitoriza diferentes parámetros de la Ría y que forma parte del Observatorio Costeiro de la Xunta registró su récord histórico de temperatura en superficie.
El 25 de julio, según los datos que se pueden extraer del portal autonómico del Observatorio Costeiro, el agua de la Ría de Vigo marcó un máximo de 23,929 grados, superando su récord anterior de 22,9 registrado en varios días de junio de 2023. Pero no se trató de un episodio puntual, ya que la máxima registrada en el agua superficial de la Ría continuó estando por encima de los 23 grados durante otras tres jornadas: 23,731 el día 26; 23,225 el día 27; y 23,136 el día 28.
De igual modo, la temperatura media diaria durante la mayor parte del mes de julio se situó por encima de los 20 grados y llegando a rozar los 23 en los días anteriormente mencionados, otro récord en cuanto al promedio de temperatura del agua superficial. Son valores muy por encima de lo habitual en estas fechas, ya que otros años, de acuerdo con los datos del Observatorio Costeiro, la media de la temperatura en la Ría se sitúa sobre los 18 grados.
Mayor frecuencia
La doctora en Ciencias Marinas, Tecnología y Gestión del CIM de la UVigo, Marisela Des Villanueva, explicaba hace varias semanas en Atlántico que los episodios de calor “son cada vez más frecuentes” en las aguas de la Ría de Vigo, por lo que el calentamiento es “inequívoco”, así que sería prudente “prepararnos para escenarios desfavorables”.
Así, un calentamiento excesivo de las aguas de la Ría tendría un importante impacto en los sectores marisquero y mejillonero, dos especies que sufren estrés térmico durante los episodios de calor. “Muchas de estas especies se encuentran en su límite de confort”, expresa la doctora Des, por lo que si los episodios extremos continúan incrementándose “aumentarán los tiempos necesarios para alcanzar tallas comerciales al dedicar más energía a protegerse”.
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