Las adopciones internacionales se desploman en Vigo por el cierre de países
Nuevas familias
Los ofrecimientos de familias viguesas y del resto de la provincia para este proceso descendieron un 95% en quince años
La adopción internacional era, hace quince o veinte años, un procedimiento al que se acogían cientos de familias en Vigo y provincia que deseaban tener hijos. A día de hoy, los ofrecimientos para adoptar a un niño o adolescente de otro país son contados. Las cifras hablan por sí solas. Según los datos aportados por la Consellería de Política Social, en 2010, se presentaron 130 solicitudes, mientras que en 2023 (el dato más actualizado) apenas fueron once.
El descenso ha sido de un 95%, llegando a registrar mínimos históricos durante los años 2019 y 2020, el año de la pandemia. Desde entonces y, aunque en los años posteriores hubo un pequeño repunte, la cifra se sitúa por debajo de la veintena.
La tendencia no es única en Vigo, ni en Galicia, sino en toda España y tiene su origen en el cierre a las adopciones de los principales países donde se asignaban niños. Los más importantes eran Etiopía, China, Vietnam y Rusia. Solo del país africano llegaron a Galicia en 2010 un centenar de menores, sin embargo, desde hace siete años, ya no llega ninguno, algo parecido a lo que ocurre en China, mientras que Vietnam ha reducido las adopciones al mínimo.
Al cierre de países se suman las restricciones llevadas a cabo por otros, que las limitan por ejemplo a niños y adolescentes con algún tipo de discapacidad grave. Las últimas adopciones internacionales que se han ido tramitando proceden de Vietnam y de Hungría. Los dos países con algún tipo de preasignación comunicada a la Xunta.
Otros lugares como Bulgaría, por ejemplo, realizan procedimientos de adopción a través de las entidades acreditadas, aunque en este caso, ninguna de ellas tiene sede en Galicia.
Pero además de dichas restricciones, el procedimiento se ha endurecido por los propios requisitos de los países, que tienen sus propias normas. Esta situación ha influido en las adopciones nacionales, que, a diferencia de las que se realizan en el extranjero, han amortiguado su descenso, y, aunque los ofrecimientos también han bajado, no lo han hecho de forma tan notable.
Jacobo Rey: “No es una mala noticia que los países sean capaces de proteger a sus niños"
Nuestro papel como administración es ser honestos y la realidad es que a día de hoy las adopciones internacionales se han restringido muchísimo”. Así lo afirma el director xeral de Familia, Infancia e Dinamización Demográfica, Jacobo Rey, quien no obstante, asegura que “el hecho de que los países sean capaces de poder buscar una forma de proteger a los niños y adolescentes que están en una situación de desamparo tan grave como para tener que optar por la adopción, en teoría, es positivo”.
Rey añade que “ de esta forma se les evita a esos niños el cambio tan radical que supone cambiar de un país tan distinto como puede ser Etiopía o China a Galicia”.
El director xeral asegura que se trata de decisiones soberanas de cada país y que “nosotros, obviamente, como administración autonómica y pero igual que España, las tenemos que aceptar”. Esas decisiones, insiste, han hecho que cierren las adopciones o que las limiten, si bien “algunos continúan tramitando los procedimientos que tenían pendientes pero han cerrado a nuevas asignaciones”.
Explica que las comunidades autónomas tienen competencias muy limitadas en el ámbito de la adopción internacional pero lo que sí hacemos “es el primer paso a la hora de regualr el proceso por el cual una familia quiere o se ofrece a una adopción internacional. Es decir, tenemos la labor de determinar qué familias son idóneas para poder participar en estos procesos”.
Además de los requisitos formales generales para todas las familias (tener un mínimo de 25 años cumplidos, residencia en la comunidad, plena capacidad jurídica…) “los técnicos especializados de la Xunta hacen un análisis de quienes se ofrecen y de todas sus circunstancias”. Así, hace hincapié en que “es cierto que muchas familias se interesan por la adopción por un sentimiento de solidaridad con la infancia, que está muy bien y es muy loable, pero eso no es lo mismo que adoptar, que lo que supone es que un niño o adolescente pasa a integrar un núcleo familiar equiparándose a un hijo biológico, con lo cual el proceso obviamente es muy serio y las familias tienen que ser muy conscientes de lo que supone la paternidad o maternidad. En el caso de parejas ambos tienen que tenerlo muy claro".
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