El acusado de intentar matar a su expareja en Vigo: “No la toqué”
El hombre no reconoció los hechos ocurridos en junio de 2025 en Vigo durante el juicio en la Audiencia de Pontevedra, y aseguró que “si quisiese hacerle algo, sería más grave”
El acusado de intentar matar a su expareja, J.M. apodado como ‘Lalo’, se declaró inocente ayer durante el juicio en la Audiencia de Pontevedra. El hombre negó los hechos afirmando que “no la toqué. Si quisiese hacerle algo, sería más grave”, insinuando que si desease haberla matado lo habría hecho.
El acusado relató que el 15 de junio de 2025 fue a la chabola donde vivía su exmujer, M.C., para reclamarle 700 euros que cree que le había robado ella porque, afirma, tenía sus llaves. Sin embargo, ambos estaban separados desde hacía cuatro años.
Ante las preguntas de la Fiscalía y la acusación particular, J.M. dijo que llevaba una ‘pata de cabra’ en la mochila para abrir la cerradura y admitió que solía llevar un “objeto punzante” para abrir motores de neveras. El hombre solo reconoció que forzó la puerta de la casa de su exmujer y, después, ambos discutieron pero de las lesiones presentadas por ella, “no sé nada. Yo no hago tonterías de esas”. A continuación, relató que huyó y fue detenido por cinco policías. J.M. declaró que toma medicación para la epilepsia y admitió que ese día había tomado “unas 3, 4 o 5 cervezas”.
El acusado explicó respecto a las heridas graves de la mujer, que esta tenía una mala relación con su hermano dejando entrever que días antes podría haberla agredido. “Hasta quemó la casa donde vivía”, llegó a afirmar durante el juicio donde J.M. también aseguró que “ya pagué dos homicidios con sentencias de cárcel” y reconoció haberla insultado alguna vez durante sus 38 años de relación.
La víctima: “Me abrió la cabeza con una pata de cabra”
La supuesta víctima declaró en la Sala tras un biombo relatando una relación de más de 30 años y tres hijos, que calificó de “regular, porque tenía una vida que lo quería para mí. Llevábamos separados cuatro años, pero quería que volviera con él”.
La mujer afirmó que, tras salir de la prisión, J.M. la insultaba y se acercaba a ella constantemente. “Me decía puta y que me iba a matar”. La víctima afirmó que su expareja no asumía que se hubiesen separado y que ella hiciese su vida.
Según la relató la mujer en la vista oral, el 15 de junio de 2025, escuchó ladrar a los perros que tenía fuera por lo que se asomó a ver qué pasaba y vio al acusado con una mochila de la que sobresalía “un palo grande”. Acto seguido, cerró la puerta, pero él la abrió y empezó a agredirla. “Me abrió la cabeza con una pata de cabra”, afirmó la mujer. “Me dio en la espalda. El palo llevaba un cuchillo afilado en la punta porque él hace armas”, explicó la víctima quien en ese momento estaba con su nuera, que se encerró en la habitación y llamó a la policía.
La mujer perdió el conocimiento y estaba grave cuando llegaron los agentes policiales, uno de los cuales le taponó la herida principal. Posteriormente, fue trasladada al Hospital Álvaro Cunqueiro donde estuvo ingresada diez días “con un trauma renal por herida de arma blanca”, según recoge la Fiscalía.
Piden 14 años y 6 meses de prisión en un juicio que finalizará en julio
Durante la vista oral de ayer, declararon seis testigos, entre los que estuvo la nuera de la víctima que se encontraba supuestamente en la casa con su bebé de un mes cuando sucedió la agresión.
La mujer corroboró que el acusado forzó la puerta, entró en la casa y agredió a su suegra a la que escuchó gritar. Ella se ocupó de proteger a su bebé y en llamar a la policía aunque, afirma, que no vio el supuesto apuñalamiento en sí. “Cuando salí, ella estaba en el suelo sangrando mucho y pensé que estaba muerta”.
Una de las hijas de la víctima declaró como testigo de la acusación alegando que encontró a su madre en un charco de sangre e inconsciente mientras un policía trataba de salvarla.
El agente policial declaró en último lugar explicando que acudieron a una llamada de auxilio por un “ataque con arma blanca”. Al llegar, trató de taponar la herida mientras llegaban los servicios de emergencias, y otra patrulla detuvo al supuesto agresor al encontrar su mochila en las cercanías de la chabola. El agente corroboró que el hombre agredió a uno de sus compañeros durante la detención y afirmó que las personas que se encontraban allí “estaban nerviosas”.
Fiscalía
El juicio continuará el próximo 7 de julio con la declaración de dos testigos policiales, que no pudieron acudir ayer, y los peritos forenses del Imelga.
La Fiscalía mantiene su petición de 14 años y 6 meses de prisión por un asesinato en grado de tentativa, así como la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima por un período superior a nueve años a la pena que se le imponga. Además, el Ministerio Público le pide una indemnización de 3.891 euros en concepto de responsabilidad civil y 4.000 por daño moral.
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