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El hospital concertado Ribera Povisa se enfrenta a un duro examen. El Diario Oficial de Galicia publicó este miércoles la resolución por la que se abre un plazo de 30 días para que pacientes del área sanitaria de Vigo puedan elegir el hospital en el que quieren ser atendidos.
Los pacientes podrán decidir si quieren depender de Povisa o del Cunqueiro. Es una medida a la que solo pueden acogerse las personas beneficiarias del Sergas de los centros de salud de los municipios de Cangas, Moaña, Baiona, Nigrán, Gondomar, así como de Vigo, en concreto los que tienen su médico en los centros de salud de Coia, Bouzas, Coruxo, Navia, Pintor Colmeiro, Olimpia Valencia, Rosalía Castro y Beiramar.
La Consellería de Sanidade retrasó durante año y medio la apertura del plazo para cambiar de hospital porque estaba negociando un nuevo acuerdo con Ribera Povisa. La última vez que se dio la oportunidad de elegir fue en octubre de 2024. En aquella fecha el centro concertado perdió casi 3.500 pacientes y solo 320 pidieron pasar del Cunqueiro a Povisa.
El hospital de la calle Salamanca perdió casi 30.000 pacientes en la última década, al pasar de los 139.000 que atendía en 2016 a las 110.555 personas registrada a 31 de marzo de 2026, la cifra más baja de su historia. Desde ese año, 2016, la fuga de pacientes fue una constante y en los últimos años se sumó también un llamativo abandono de médicos, muchos de ellos jefes de servicio, y enfermeras. Fueron también años de pérdidas millonarias para el grupo.
Los interesados deberán presentar su solicitud para entrar en Povisa o en el Cunqueiro en el centro de salud que les corresponda por razón de residencia o en los servicios de admisión de cualquiera de los centros hospitalarios integrados en el área viguesa. También será posible efectuar el cambio a través del internet, con el modelo que se facilita en la web del Sergas.
La Xunta paga cerca de 100 millones de euros al año al grupo Ribera Povisa por la atención sanitaria que presta a una parte de la población del área sanitaria de Vigo. Es un contrato sometido a una supervisión constante y ya en su primer año fue necesario realizar una inspección que obligó al hospital concertado a modificar su forma de proceder. Pacientes del servicio de Dermatología de Povisa denunciaron públicamente que el hospital no tenía especialistas, que les atendía una enfermera y si era necesario acudían dermatólogos en avión desde otras zonas de España unos días a la semana. Como consecuencia de esta inspección, Povisa abandonó la que bautizó como “telederma” y se vio obligada a contratar a dermatólogos. Esta situación fue recordada este miércoles por el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, al preguntarle un periodista si estaba satisfecho con la marcha del servicio. Caamaño dijo que “no estoy contento ni enfadado” y que lo importante es que la supervisión del Sergas funciona. “Se detectó un problema, la cuestión es solucionarlo”.
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