770 estudiantes del Rosalía Castro saben reanimar una parada
El colectivo Gestos Salvadores, que tiene el aval de los médicos de familia, impartió talleres a alumnos, profesores y también a familias
Un total de 770 alumnos de la Escola Rosalía Castro de edades comprendidas entre los 3 y los 17 años aprendieron a hacer técnicas de reanimación cardiopulmonar gracias a la asociación Gestos Salvadores. También se formaron por ahora a 50 profesores y a numerosas familias. Gestos Salvadores es un equipo multidisciplinar en activo con más de veinte años de experiencia, dentro del sector sanitario y la formación, que está avalado por la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec).
Como reconocimiento a la implicación de este centro educativo en los talleres, la presidenta de Agamfec acudirá mañana a felicitarlos personalmente acompañada de la deportista y médica Susana Rodríguez Gacio, que además es antigua alumna del Rosalía Castro .
El vocal de Agamfec, Suso Sueiro, destacó que todo el mundo debería aprender estas maniobras que salvan vidas, puesto que “los primeros minutos son clave y a veces un ambulancia medicalizada puede tardar ocho minutos en llegar, con lo que las posibilidades de sobrevivir son muy bajas si no hay una persona al lado que sepa hacer una reanimación”. También apuntó que es necesario formar en el uso de desfibriladores ahora que hay muchos colocados en instalaciones con grandes aglomeraciones.
Por su parte, el director de la Escola Rosalía Castro, José Manuel Carnero, explicó que los temas sanitarios se trabajan mucho en las aulas porque hay muchas familis que trabajan en este sector y porque consideran que formando a los más pequeños en esta asistencia es como se puede conseguir que la formación vaya calando. Los cursos son distintos en función de las edades: tienen un carácter más lúdico con los de Infantil y en etapas superiores el ritmo lo marcan un poco los propios alumnos con sus preguntas y las dudas que plantean. Antes de la pandemia, se hicieron cursos para todos los alumnos. Ahora quieren seguir con formación periódica, una dos veces al año. Los profesores también se formaron en el manejo de los desfibriladores y ahora están preparando un nuevo curso destinado a las familias. “Nunca sabes cuando puede surgir la necesidad. Ahora nos sentimos más protegidos y seguros”, concluye el director.
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