65 farmacias viguesas preparan pastilleros de enfermos crónicos
Es un servicio que registra una fuerte demanda, ya que pasaron de elaborar 700 blister personalizados en julio pasado a los 3.000 de ese mismo mes este año en la provincia
Un total de 65 farmacias de la ciudad ayudan voluntariamente a pacientes crónicos mayores y polimedicados a seguir correctamente el tratamiento indicado por su médico. En toda la provincia hay 155 farmacias adheridas, el 35% de las que existen, y se espera que la cifra de establecimientos vaya en aumento.
Son pacientes que toman más de diez pastillas al día y no siempre es fácil hacerlo sin cometer errores o sufrir olvidos. Los farmacéuticos preparan por ellos un “pastillero” para los siete días de la semana, con las tomas de mañana, mediodía y noche perfectamente organizadas.
Oficialmente se llama sistema personalizado de dosificación (SPD) y es una tarea que se empezó a hacer en 2023 mediante un acuerdo firmado entre la Consellería de Sanidade y los cuatro colegios de Farmacia gallegos, por el que los establecimientos que quisieran podrían comenzar a prestar este servicio. La novedad es que está teniendo tan buena acogida que la Xunta se vio obligada a flexibilizar en marzo de este año los requisitos de acceso.
Solo en el mes de julio de este año las farmacias de Vigo y del resto de la provincia que participan habían elaborado 3.006 pastilleros. En el mismo mes de julio del año pasado eran 704 pastilleros, un salto espectacular.
Laura Pérez: “Nos ven como los segundos hijos”
La farmacia Caride, situada en Hispanidad 110, es una de las 65 que participan en el programa en la ciudad. La farmacéutica adjunta Laura Pérez es la que se ocupa de esto y asegura que “están encantados” tanto los pacientes como los familiares. No se trata solo de preparar el pastillero, sino que hay también una supervisión. En primer lugar, se aseguran de que tomen todos los fármacos que tienen prescritos y si algún día les quedó alguno atrás les preguntan qué ha pasado. “Nos ven como los segundos hijos, a veces tenemos que estar encima para que lo hagan bien”, señala. También les miden la tensión o el azúcar cuando lo necesitan.
Hace dos meses tenía tres pacientes y ahora tiene siete y hay un octavo a punto de empezar: Explica que suelen ser mayores de 80 años polimedicados y que hay más mujeres que hombres.
La norma cambió en marzo para poder incluir a más usuarios
La inclusión en el programa la decide el centro de salud del paciente, principalmente el médico de familia o el farmacéutico de Primaria. Sin embargo, hay ocasiones en las que los establecimientos de farmacia detectan algún caso que necesitaría este servicio y proponen al paciente o a la familia que consulte en el centro de su salud su posible entrada en el programa.
Para poder entrar deben reunir una serie de requisitos. Al principio era más restrictivo, por temor a que hubiese una avalancha de peticiones, y se pensó en mayores de 80 años que tomasen más de 14 fármacos y que tuvieran problemas para lograr una buena adherencia porque no son autónomos, tienen problemas físicos o psíquicos, viven solos o carecen de red de apoyo. En marzo de este año, tras comprobar que el sistema funcionaba y había más personas interesadas en entrar, se flexibilizaron un poco los criterios. Ahora es para mayores de 70 años, que tomen más de diez pastillas y con dificultades para lograr la adherencia al tratamiento.
Los farmacéuticos confirman que se ha mejorado la adherencia terapéutica de estos pacientes y también la seguridad. Para la farmacia representa una carga de trabajo a mayores. No lo hacen por dinero, porque por cada SPD les pagan solo 7 euros (una cantidad que sale de las retenciones que les hace el Sergas en la facturación). “Lo hacemos para colaborar con los pacientes, para ayudarles a mejorar la adherencia”, subrayan. Los farmacéuticos ya vienen acompañando a los pacientes con una “consulta constante”, respondiendo a las dudas que plantean o también ofreciéndoles consejos.
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