30 anuncios, solo una respuesta: el veto al migrante en la vivienda

Nuevos vigueses recién llegados de América encontraron muchas dificultades ante el miedo y la desconfianza de los propietarios

Ernesto Gutiérrez (2ºder.), junto con su familia en su nueva casa en Vigo
Ernesto Gutiérrez (2ºder.), junto con su familia en su nueva casa en Vigo | Juancho Everman

El mercado inmobiliario se endurece para aquellos migrantes que llegan a Vigo en busca de un futuro mejor. Si ya la oferta de alquiler está herida, con una bajada del 40% de los anuncios en solo un mes, el esfuerzo es el doble para nuevos vigueses de Argentina, Uruguay, Cuba, Brasil, Venezuela o Colombia. Ahí, muchos propietarios les cierran las puertas, prefiriendo un inquilino de la zona antes que un migrante. La poca oferta y la gran demanda hacen que la competencia sea feroz y que aquellos que lleguen de Latinoamérica se vean muy desplazados a la hora de construir un futuro en la ciudad. Porque sin vivienda, no hay futuro ni presente.

Ernesto Gutiérrez llegó de Cuba hace veinte días. Lo hizo con su madre, su mujer, sus dos hijos y su yerno. Las dificultades comenzaron en su país natal, donde existen limitaciones en el acceso a Internet. El boca a boca hizo que encontrase “Tu lugar en Galicia”, una plataforma creada por la argentina Silvana Lorenzo, donde ejerce de intermediaria entre inmobiliarias gallegas y migrantes latinos. “Tenía mis dudas, pero confié. Se puso enseguida a asesorarnos”, indicó. Con un ‘no’ por respuesta a cada puerta que tocaba, Gutiérrez encontró ciertos discursos chocantes por parte de propietarios en cada conversación con la intermediaria. “Pedían solo gente que fuese nacional. Yo soy español por la ley de nietos, mi abuela es tinerfeña. Pero ni aun así era el candidato idóneo”, confesó. Ingeniero aeronáutico de profesión, voló de Cuba al no alcanzarle el dinero con toda su familia, para lo que necesitaba un piso amplio. Con unos precios por las nubes, gracias a la intermediación de Silvana pudo conseguir arrendar un inmueble de 3 dormitorios por 990 euros. “Sin ella no sería posible. Hay estafas, no podría visitarlo, era muy caro… Ahora solo queda aclimatarse, revalidar los estudios y trabajar de lo que sea en Vigo. Tengo mucha incertidumbre, pero saldré adelante”.

Yael y Juan son argentinos. Llevan apenas una semana en Vigo. Decidieron este lugar por la gran comunidad de compatriotas existentes y huyendo de un país, aunque tenían buenos trabajos. “Yo soy profesora de bellas artes y tengo una gestoría. Mi marido es abogado y trabaja con Estados Unidos”, señaló Yael. Comenzaron su búsqueda de vivienda en agosto y se encontraron con un muro: O no encajaban en el perfil o, directamente, no respondían. “De 30 anuncios, solo respondió uno”, dijo. Entendieron perfectamente que en Vigo, el propietario veía con miedo y desconfianza a un inquilino que no fuese de la ciudad, pese a tener ingresos. Algo que desligaron de un posible racismo porque “la ciudad nos acogió de maravilla”.

Yael y Juan, juntos en su nueva vivienda en Vigo
Yael y Juan, juntos en su nueva vivienda en Vigo | Atlántico

Tanto Yael como Juan querían una vivienda desde el primer momento y por mucho tiempo. Adecuarla a su gusto. Desde Argentina, apuntan, tan solo era posible lograr una vivienda temporal, por meses de estancia. Algo que no querían. Volvían a percibir, como Ernesto, esa prioridad para aquel que era de Galicia o de España. “En cuanto veían que éramos de fuera, nos rechazaban”, aseguró. Sin embargo, Yael también posee la nacionalidad española al ser nieta de gallegos y regresar a la comunidad gracias al plan retorna de la Xunta: “Seguimos siendo migrantes pese a todo. Por eso hay esa desconfianza”.

Tanto Ernesto como Yael achacan esas escasas oportunidades de encontrar vivienda para el migrante a un miedo irracional a que, por ser recién llegado y sin trabajo, no paguen la mensualidad. Obvian el hecho de que existen nómadas como Juan, la pareja de Yael, que desempeñan su labor a distancia. “Puedo llegar a entender ese pensamiento, pero realmente es muy complicado para nosotros que se piense así”. Cinco meses después, la pareja argentina se asienta en un estudio céntrico y “muy luminoso. Estamos encantados".

Un nexo clave

Yael y Ernesto señalan a Silvana Lorenzo como su salvadora. Sin ella, aseguran, no hubiesen llegado a Vigo. Pero detrás de esa intermediación hay mucha frustración, continuas negativas y entre 12 y 14 horas de llamadas todos los días. “Son gente que emigran por seguridad, no tanto por la necesidad económica”, aseguró Lorenzo, quien comenzó hace cinco años en esta aventura de “Tu lugar en Galicia”: “Me sentía perdida, quería hacer algo. Vi que había una necesidad, que la gente se quería desplazar a Galicia y no encontraba una vivienda”. Sus clientes son, en su gran mayoría, personas de América Latina, con nacionalidades penadas para los propietarios como son colombianos, bolivianos o peruanos. “Da igual su estatus o su dinero, siempre dicen que no”, confiesa.

Reconoce que Vigo atrae mucho por el clima. También por las buenas referencias que llegan a sus países de gente que ya reside en la ciudad. “Hay en Argentina una fuga de cerebros hacia Vigo", asevera. En su lucha diaria con las inmobiliarias, Silvana se encarga de contactar, negociar y visitar el piso por si existe algún detalle no contemplado. Destina la mitad del día a ello y tarda un mes para encontrar el inmueble ideal a cada cliente. Aunque hay casos que se alargan más: “Tengo en Vigo una familia con un niño que ya están allí. Llevo 72 anuncios solicitados y en casi todos me han dicho que no cuando se enteran de que son extranjeros”. Un prejuicio que, asegura, se elimina cuando conocen al nuevo inquilino. Un veto que complica a aquellos que quieren ser nuevos vigueses.

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