“El 25% de los ingresos en Vigo eran por dolencias de transmisión sexual a finales del XIX”
FERNANDO DOMÍNGUEZ Urólogo finalista del premio Hernández Morejón
El urólogo del Cunqueiro Fernando Domínguez Freire resultó finalista del Premio Hernández Morejón que otorga la Sociedad Española de Historia de la Medicina a las mejores tesis doctorales sobre la materia. El trabajo de Fernando Domínguez (Vigo, 1966) aborda la evolución de pensamiento médico de 1878 a 1932 en Galicia, una etapa que marca el paso de la caridad a la asistencia y se fija en el caso de Vigo. Considera el premio “un honor” después de mucho esfuerzo y destaca el papel del profesor Fernando Ponte como director de la tesis. Una de las conclusiones de la tesis es señalar el año 1895 como el origen de la medicina civil municipal: una corporación presidida por un alcalde que era médico, Marcelino Astray de Caneda, crea el Laboratorio Municipal de Vigo, que en aquella época asumía las funciones de lo que hoy se conoce como Salud Pública; en 1896 se funda el primer hospital municipal con capacidad verdaderamente asistencial y en 1894 nace el cuarto de socorro, la primera “puerta de urgencias” de la ciudad, en los bajos de la casa consistorial.
¿Cómo se interesó por la historia de la medicina y por este tema?
La “serendipia” se produjo al descubrir por casualidad la figura de Enrique Lanzós, el médico más destacado del último tercio del siglo XIX y principios del XX en Vigo. Conocer la biografía de esta persona me llevó a contextualizar todo lo que era el socorro sanitario. A partir de ahí me sumergí en algo que me apasiona y que ya es una dedicación paralela a mi especialidad.
Lanzós no tiene calle en Vigo.
Pues no, es una deuda histórica que tiene la ciudad. Yo intenté darlo a conocer a través de esta publicación. Es una figura a capital en el socorro sanitario, digamos que con él la medicina pasa de lo antiguo a lo moderno porque fue el introductor de los espectaculares avances de la época, como la antisepsia o la anestesia clorofórmica.
¿Cómo fue el paso de la caridad a la asistencia en la ciudad?
El socorro sanitario en Vigo no difiere de lo ocurrido en la mayoría de las localidades gallegas o españolas. La asistencia sanitaria parte de unas instituciones que ejercían la caridad y que estaban fundamentalmente vinculadas a instituciones religiosas que atendían a los pobres, a los necesitados y a los peregrinos. Eran recintos muy elementales, más cercanos a algo asilar que asistencial porque el momento de la medicina tampoco lo permitía. Poco a poco se produce un cambio de la caridad a la beneficencia, las instituciones civiles van sustituyendo a las religiosas, y de la beneficencia se pasa a la asistencia. En el siglo XIX se incorporan espectaculares descubrimientos de la medicina y los centros son más eficaces y se extienden a toda la población.
¿Tanto Enrique Lanzós como Taboada Leal marcaron la diferencia?
El trabajo de la tesis doctoral es muy amplio. Para acotarlo cronológicamente lo dividí en dos partes: en una primera parte se contextualiza lo que se conoce del socorro sanitario desde que se tienen noticias hasta el siglo XIX, que es cuando se pueden cuantificar las asistencias en los hospitales municipales, y en la segunda parte presento el estudio estadístico con datos de las estancias de los enfermos. Esto coincide cronológicamente con los personajes más relevantes, Nicolás Taboada Leal, que es bien conocido en Vigo por la obra que dejó y por el empirismo, y a partir de 1880 es Enrique Lanzós el que coge el testigo y tiene más relevancia desde el punto de vista asistencial.
¿Era habitual contar con hospitales municipales y provinciales?
Es una constante en ese proceso del paso de la caridad a la beneficencia, hay en las capitales de provincia y en las principales localidades.
¿Cambiaron mucho las dolencias?
Una de las fortalezas del trabajo fue conocer a través de las estancias de los enfermos en hospitales municipales las dolencias más frecuentes y compararlo con la actualidad, con un sistema de clasificación propio pero adaptado a la CIE, el sistema de clasificación internacional de enfermedades que establece la OMS.
¿Cuáles son las diferencias?
Lo primero es que la población atendida era mucho más joven, con una edad media de 30 años y con un grupo que destaca de 20 a 24 años, una población que nada tiene que ver con la que hoy se asiste en el hospital. Llama la atención la gran cantidad de patologías derivadas de enfermedades de transmisión sexual, representan en nuestro registro el 25% de la totalidad de las estancias. La mayoría de estas enfermedades han desaparecido hoy en día. En segundo lugar estaban las enfermedades infecciosas. Es lógico en una época preantibiótica. En cambio hoy si vamos a la memoria del Cunqueiro vemos que las primeras son las enfermedades cardiovasculares o neoplásicas que en aquella época no se diagnosticaban tanto.
¿A qué se debe?
La esperanza de vida era menor y era una sociedad mucho más manual, con trabajo más físico. La incorporación al mundo laboral era más prematura.
¿Además de las enfermedades de transmisión sexual y las infecciones, qué otras enfermedades predominaban?
Las enfermedades respiratorias, sobre todo la tuberculosis, que era la principal causa de mortalidad. Hoy gracias a los antibióticos, la profilaxis, la drección precoz y las unidades de tuberculosisi se ha corregido.
¿Qué otros trabajos ha publicado?
Publiqué dos libros con el Instituto de Estudios Vigueses. “De la antisepsia a los pabellones sanitarios. El doctor Enrique Lanzós Sánchez (1871-1930) en 2018 y el año pasado ”Origen y trayectoria del Laboratorio Municipal de Vigo. Una institución centenaria".
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