Colas para votar en el campus
elecciones en la uvigo
Los centros con más estudiantado registraron largas filas a primera hora de la mañana para ejercer el voto
Aunque cada dos años hay elecciones en la UVigo –el Claustro se renueva con mayor regularidad que el equipo rectoral–, la jornada de este miércoles no era cualquier otra. Después de una campaña casi insólita –sólo dos veces en los 35 años de historia de la institución hubo más de dos candidatos a rector–, la ilusión se respiraba en el ambiente. Sobre todo en la órbita de los tres candidatos, que aseguraron haber dormido “con toda tranquilidad” y que afrontarían la jornada trabajando (Belén Rubio), dando clase (Carmen García Mateo) y como interventor en la mesa de su centro (Jacobo Porteiro).
Bien es sabido que el estudiantado no suele ser muy partícipe de los comicios a pesar de tener el 25% del voto ponderado –sólo superado por el 51% del PDI permanente–, pero ya desde la apertura de las urnas, a las 10 horas, se pudieron ver largas filas para ejercer el derecho a voto, en su mayoría compuestas por estudiantes. Con todo, la participación de este sector de la comunidad universitaria en el último avance (dos horas antes del cierre de urnas) estaba en el 10%, aún por debajo del 14% histórico de las elecciones de 2018, cuando Manuel Reigosa se impuso al catedrático Emilio Fernández.
La jornada electoral transcurrió con tranquilidad en las 11 mesas repartidas en el campus, aunque no fueron pocos los despistes que tanto jóvenes estudiantes como catedráticos con experiencia tuvieron a la hora de coger los sobres (cada persona de cada sector debe coger uno diferente, dividido por colores). De hecho, la propia candidata de Nós-Universidade Carmen García Mateo tuvo un pequeño despiste similar. Por suerte, tanto en su caso como en el de otros muchos, interventores y voluntarios se aseguraban de que cada persona votase correctamente.
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