Castrelos se rindió a Pablo López
El malagueño subió al escenario tres años después de que se anunciase su actuación y con una pandemia por medio
“El abrazo más grande de todos los tiempos”, su última canción, fue la primera que se escuchó en Vigo. Con esta energía positiva llegó Pablo López al auditorio de Castrelos. Con el aforo completo, el malagueño intercaló sus éxitos con los singles de su nuevo proyecto, “Quasi”, donde el colibrí volvió a ser el centro. Comenzó por el estribillo para provocar la participación del público, que no tardó en responder.
Los éxitos de su primera época, “Vi”, “La mejor noche de mi vida” o “Suplicando”, fueron coreados por un respetable completamente entregado. La cercanía del artista favoreció el intimismo de la noche. Cerca de 20.000 espectadores se estremecieron con “El patio”, casi al comienzo de la noche.
Con guiños constantes y sintiendo cada interpretación como la confesión más trascendental, esperó al final de la tercera canción para contestar al insistente “Pablo, Pablo”. Se preguntó en alto “¿Por qué tardé tanto? ¿Cómo tardé tanto en venir? Todo el mundo pasaba por Castrelos y yo nada”. Tras reconocer que es un tío con suerte, confesó pasar muchas temporadas por aquí, “estoy como en mi aldea, disfruto con todo lo que pasa por aquí, en la forma que tenéis de entender el mar y la Ría. Los sueños son complicados de gestionar, pero esto de hoy es un sueño. Quiero alargar este momento todo lo que pueda”.
Con una puesta en escena donde no faltó su inseparable piano, ofreció un recital lleno de instantes. Su entrega fue total.
Habitual de las noches viguesas con su presencia en el TerraCeo en 2020, tuvo que esperar tres años para poder actuar en el parque. Fue la apuesta del alcalde en el verano de 2020, pero la pandemia canceló los conciertos.
Los móviles inmortalizaron canciones como “La mejor noche de mi vida” logrando un clímax, presente toda la velada. Reservó el armamento pesado para el cierre. Sonó “Klpso” y con “Tu enemigo” ya tenía al respetable en el bolsillo. Un Pablo López abierto en canal demostró lo mejor de sí mismo.
Horas de espera al sol para guardar un sitio en las gradas
Con todas las localidades vendidas, los fans que no lograron alguna de las 5.000 entradas no se rindieron. Por la mañana ya se encontraban los primeros seguidores guardando sitio en las gradas. Unas 15.000 plazas gratuitas, un poco más alejadas del escenario, donde prácticamente ya no quedaba espacio seis horas antes del concierto. Pese a estar a pleno sol, las temperaturas más suaves hicieron llevadera la espera. El público, completamente entregado, disfrutó de cada momento del concierto. Como es habitual, recibió la bienvenida por parte del alcalde. Abel Caballero ejerció de telonero, subiendo al escenario, “el mejor del mundo, que esta noche acogerá un excepcional concierto de Pablo López”. Ovacionado por los asistentes, los invitó a disfrutar con la actuación.
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