Mav Alonso: “Cuanto más escribo, soy más consciente de todo lo que me queda por aprender en la vida"
Ahora presenta “Nepente Aurora”, una historia en la que el suspense psicológico y los secretos del pasado desempeñan un papel fundamental
La trayectoria literaria de Mav Alonso comenzó con “La Linterna”. Después llegó “Tus ojos tras la lluvia”, obra con la que continuó explorando las emociones y los conflictos humanos que tanto le interesan. Su siguiente trabajo “La herida” recibió el Premio Círculo Rojo 2024 y supuso un reconocimiento a su carrera. “Azul y Menta” fue el siguiente paso. Ahora presenta “Nepente Aurora”, una historia en la que el suspense psicológico y los secretos del pasado desempeñan un papel fundamental.
-¿Cómo nació su interés por la literatura?
-No sabría señalar un momento concreto en el que nació mi interés por la literatura. Creo que hay pasiones que no irrumpen de repente en nuestra vida, sino que van creciendo silenciosamente hasta convertirse en una parte esencial de nosotros. Siempre me ha fascinado el comportamiento humano. Me intriga lo que lleva a una persona a actuar de una determinada manera, las razones que se esconden detrás de sus decisiones y, especialmente, las contradicciones que todos albergamos. Quizá por eso me atraen tanto las novelas que profundizan en la psicología de los personajes. La lectura me abrió la puerta a otras vidas, a otros mundos y a emociones que, sin haberlas experimentado personalmente, podía llegar a sentir como propias. Con el tiempo descubrí que también tenía historias que contar. Mi formación como abogada ha contribuido, seguramente, a alimentar esa curiosidad. El Derecho te enseña que la realidad rara vez es tan sencilla como parece y que detrás de cada conflicto existen circunstancias que merecen ser escuchadas. Escribir fue una manera de dar salida a todo aquello que imaginaba, observaba o me preguntaba. Y terminó convirtiéndose en una necesidad creativa.
-¿Cómo definiría su actual proyecto?
-Intento contar historias que entretengan, emocionen y, sobre todo, inviten a reflexionar. Me interesan los personajes imperfectos, aquellos que se equivocan, que esconden secretos, que toman decisiones cuestionables y que, en ocasiones, ni siquiera comprenden sus propios sentimientos. Creo que la perfección resulta bastante aburrida desde el punto de vista literario. Y, por otra parte, tampoco conozco a demasiadas personas perfectas. Mi última novela, “Nepente Aurora”, representa muy bien esa manera de entender la escritura. Es una historia en la que el pasado tiene un peso determinante y donde la culpa, los secretos, la responsabilidad y el perdón se entrelazan con el suspense. No me interesa tanto señalar quién es bueno y quién es malo como comprender qué lleva a alguien a comportarse de una determinada manera. A veces, la frontera entre la víctima y el culpable resulta mucho menos nítida de lo que nos gustaría admitir. Me gusta que mis novelas tengan una trama capaz de atrapar al lector, pero necesito que exista algo más detrás de los acontecimientos. Una herida, un conflicto moral, una pregunta incómoda. No escribo para ofrecer lecciones de vida. Ni siquiera estoy segura de tener respuestas para muchas de las cuestiones que planteo. Escribo porque me interesan las preguntas. Y porque creo que una buena historia puede ayudarnos a mirar de otra manera aquello que creíamos conocer.
-¿Valores por los que destaca?
-Me gustaría pensar que la empatía es uno de los valores que mejor me definen, tanto personalmente como en mi manera de escribir. Siempre he creído que resulta demasiado fácil juzgar una conducta cuando desconocemos las circunstancias que la han provocado. Eso no significa justificarlo todo. Hay comportamientos injustificables, pero incluso en esos casos me interesa comprender qué mecanismos psicológicos han llevado a una persona hasta ese punto. Valoro profundamente la lealtad, la honestidad, la generosidad y la capacidad de reconocer los propios errores. Esta última me parece especialmente importante, porque exige una humildad que no siempre estamos dispuestos a practicar. También creo en las segundas oportunidades, aunque no necesariamente en que todo el mundo deba recibirlas sin haber hecho nada por merecerlas. El perdón ocupa un lugar importante en mi manera de entender la vida. No como una obligación, sino como una posibilidad de liberarnos de aquello que nos hace daño. Y hay otro valor al que no renunciaría: la esperanza. Me cuesta aceptar una visión de la existencia en la que todo esté definitivamente perdido. Quizá por eso, incluso cuando escribo historias dolorosas, siempre dejo algún espacio para la posibilidad de reconstruirse. No creo que seamos únicamente el resultado de nuestros errores. También somos lo que decidimos hacer después de cometerlos.
-¿Hablemos del momento actual?
-Estoy atravesando una etapa muy estimulante. La publicación de “Nepente Aurora” supone un nuevo paso y, como sucede con cada novela, llega acompañada de una mezcla de ilusión, incertidumbre y responsabilidad. Por muchos libros que hayas publicado, siempre existe cierta inquietud cuando una nueva historia deja de pertenecerte exclusivamente a ti y pasa a manos de los lectores.
-¿Proyectos futuros?
-Tengo varios proyectos y, afortunadamente, muchas ganas de seguir escribiendo. El más inmediato es acompañar a Nepente Aurora en su recorrido y conseguir que llegue al mayor número posible de lectores. Una novela comienza una segunda vida cuando se publica. Hasta ese momento, los personajes habitan en la imaginación de su autora. Después pasan a ser propiedad de todos.
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