El Puto Coke: "Con 16 años me quedé a dormir en las frías calles de Madrid por comprarme tres Cedés"

Viendo la vida de mis colegas, me he sentido más reportero de guerra que guerrillero", dice el rapero y productor musical

Entrevista a El Puto Coke, rapero. | Atlántico

Hablar de Jorge Céspedes, a.k.a El Puto Coke (Vigo,1979) es hacerlo sobre un pionero del rap en la ciudad. Antiguo componente del grupo La Familia, publicó su primera maqueta en 1997 y, desde entonces, no ha parado. A finales de 2025 y después de ocho años sin sacar un trabajo, publicó ‘Golfo’, un álbum que nace de la frescura y de la naturalidad. Y eso ha gustado entre su público.

Después de tanto tiempo regresa con ‘Golfo’, su nuevo trabajo. ¿Cómo se gestó esa vuelta al estudio de grabación como protagonista?

Me pegó una ‘arroutada’. Tenía una cantidad de beats intrumentales muy buenos y letras ya escritas desde hacía tiempo. Igual desde el confinamiento hasta aquí, unos cinco años. Eso son un montón de letras. Entonces, reuní las más ‘golfas’, las más canallas y me ofusqué en que saliese adelante. Estuve tres días grabando los temas, y lo hice anunciándolo en las redes para que la gente lo supiera. Me pegó una pequeña locura, pero con un trabajo durísimo, en dos semanas se hizo los diseños, las mezclas y subirlo. Y estoy súper contento, porque salió fresco. Eso se nota.

¿Tenía gusanillo por volver a crear algo propio?

Desde luego. Estuve haciendo un montón de cosas y venía con mucho ritmo después del trabajo con Thr3oyz, que nos llevó más o menos cinco años. Fuimos a nuestro ritmo. Y ahí estaba con ganas. Me apetecía hacer mi disco, algo mío.

Ha sido uno de los primeros referentes de la música urbana en Vigo y en Galicia. ¿Se ve así?

Pionero se me queda grande. Hubo gente que sacó cosas antes que yo. Por ejemplo, Antón Reixa para mí es la primera persona que rapeó en gallego. Y ahora vemos que está muy de moda. Le tengo muchísimo respeto a Reixa. Hizo muchas cosas por el rap en gallego sin ser rapero. Y eso era en el año 1989. Entonces para mí él es el pionero. En Lugo también había gente como Charlie G. que también había sacado un disco. Con La Familia sacamos el primer álbum en gallego en el año 1999 y sí fuimos el primer trabajo íntegro. Pero había pequeños ‘singles’ anteriores.

Es atreverse a algo que nadie había hecho en la música.

Ahora hay mucha gente con amor al hip hop, pero porque está de moda en la sociedad. Vas al instituto y un montón de chavales rapean, cuando en el mío estaba yo solo con otro colega. Y lo hacíamos porque nos gustaba. Era nuestra pasión y eso nos convirtió en bichos raros. Pero ahora está muy bien visto, los chavales quieren subirse al carro. Yo reconozco que lo hacía por pura pasión.

¿Cuáles fueron sus primeros contactos con la música urbana?

Todos los estímulos que recibía del hip hop me flipaban. Incluso antes de saber qué tipo de música era. Ver los bailes en la tele, la música… Me gustaba mucho todo eso. Además, yo ya tenía mis pintas, mi ropa callejera. Y todo lo que veía de ese estilo me motivaba. Incluso la ciudad misma. Aparecían los primeros chavales que hacían firmas, y los veía como héroes. Eran unos referentes para mí, aunque no hiciesen música. Y, a día de hoy, la motivación sigue siendo la misma.

La ciudad y, en especial, el barrio de Coia, ¿era ya muy ‘underground’ a finales de los 90 y principios de los 2000?

Era bastante y estaba muy bien. Era una gran comunidad, pero no con muchos adeptos. Nosotros hicimos la primera fiesta de hip hop en Vigo, y solo vinieron 20 personas. Pero éramos auténticos y molaba. Luego, nos buscábamos la vida porque no había internet, pero controlábamos un montón de música. Nos volvíamos locos, preguntábamos, mirábamos catálogos… Incluso comprábamos CD,s a distancia sin saber bien lo que era. Coia siempre estuvo bien. Allí empecé con mis primeros rapeos, con grabadora en mano.

En esa época, ¿os tachaban de macarras y conflictivos?

Yo soy de Coia, pero también soy hijo de maestra. No pasé las penurias que pudieron pasar otros. Con la gente que tenía al lado, viendo sus vidas, a veces me he sentido más reportero de guerra que propio guerrillero. Mi vida no ha sido mejor que la de otros, pero al lado de amigos del barrio, no hubo ni punto de comparación con lo que ellos han hecho. Se suele decir que criminalidad y marginalidad van de la mano, pero en la cultura del hip hop no tiene por qué hacerlo. Pero sí me he visto influenciado por ello.

¿Y la pasión por la música le sacó de ciertos problemas?

Desde luego. Era una pasión con mayúsculas. Con 16 años llegué a pedir un cedé a Estados Unidos por conferencia y mi mejor recuerdo es recogerlo en Correos y estar en el bordillo de la calle leyendo los créditos. Veía las referencias de los catálogos todos los días. Eso era pasión. Yo me quedé durmiendo en la calle en Madrid, con solo 16 años, por comprarme tres cedés. Prefería comprarlos antes que dormir en un hotel. Y llovía, hacía frío y estaba en el centro de una ciudad desconocida. Pero necesitaba esos tres cedés por encima de cualquier otra necesidad.

¿Qué opina del nuevo panorama del rap en gallego?

Uno de los que más suenan en la actualidad me llegó a decir que él empezó a rapear a raíz de escuchar una canción mía en Xabarín Club. Creo que he sido un poco influencia. Pero cuando yo era niño, Antón Reixa ya rapeaba en gallego. Eso ya existía. Luego, yo lo hice porque me salía del corazón, porque me gusta mi tierra. Y sin ningún tipo de subvenciones, solo por amor. Hubo gente que me decía que no molaba hacerlo en gallego, que tenía que hacerlo en inglés, pero yo me siento orgulloso con lo que hice. Puse mi grano de arena y creo que aún sigo aportando. Vivir de la música tiene un factor suerte, no tanto por el talento. Si fuese así, creo que habría más gente viviendo de esto. Pero hay que intentarlo, la competencia va a ser dura en todos los aspectos.

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