Marta Villaverde: "Tenemos que volver a enseñar que el mar forma parte de nuestra identidad"
“Los hábitos están cambiando y las industrias tienen que buscar nuevas fórmulas para llevar el pescado a la mesa”, asegura la conselleira de Mar de la Xunta
Marta Villaverde lleva un año al frente de la Consellería do Mar de la Xunta, durante el que tuvo que afrontar retos como la mortandad en los bancos marisqueros, la caída del consumo de pescado o la falta de relevo generacional.
¿Preocupa la bajada del consumo de pescado? ¿Se puede revertir?
Los hábitos de consumo de los consumidores están cambiando. Hay nuevas tendencias, menos tiempo, la gente quiere inmediatez, con lo cual las empresas y las industrias tienen que buscar nuevas fórmulas para llevar ese pescado a la mesa. A día de hoy, en España hay una media de 17 kilos por habitante y año, en Galicia estamos cerca de los 24 kilos por habitante y año. Es decir, aunque ha descendido, no desciende al ritmo de otros territorios y creo que es, en parte, por el esfuerzo que hacen tanto la Administración como el sector en esa promoción, en poner en valor el producto del mar y en recordarle a la población que son alimentos de un alto valor e indispensables para tener hábitos de vida saludables.
¿Por qué los jóvenes consumen menos pescado?
Los jóvenes tienen otra forma de consumir y también influye el modo de vida. Antes las preparaciones en casa se hacían con más tiempo, había otra tradición. Las políticas que diseñamos y realizamos desde la Xunta van encaminadas no solamente a frenar esa bajada, sino a intentar revertirla. El año pasado sacamos una iniciativa, el Bono Peixe, porque los estudios que manejamos indican que uno de los factores más limitantes a la hora de determinar las opciones de compra es el precio. Llevamos años pidiéndole al Gobierno que reduzca o elimine el IVA. Con la iniciativa del Bono Peixe demostramos que pequeños descuentos incrementan la venta de pescado y, por tanto, el consumo. El feedback que tuvimos de las cadenas que se acogieron fue muy positivo, porque además de incrementar ventas, nos comentaban que veían gente joven en los mostradores y más consumidores demandando productos de la pesca.
¿Cómo está la situación del marisqueo tras un año complicado?
En 2023 tuvimos un episodio importante de mortalidades. Llevábamos haciendo mucha inversión y trabajando mano a mano con las cofradías y a finales de 2025 empezábamos a ver que los individuos que habíamos estado cuidando y sembrando se acercaban ya a la talla comercial. En enero y febrero de 2026 volvimos a tener fenómenos meteorológicos con precipitaciones muy intensas. Diseñamos un plan para que, tan pronto dejara de llover, poder valorar el impacto. Se evidenció una mortalidad muy acusada que afectaba a unas 25 cofradías y comprometía la explotación futura de esos bivalvos. El plan consiste en un paquete de medidas con 23 millones de euros movilizados y busca, sobre todo, recuperar los bancos marisqueros, porque solo recuperándolos se garantizará la sostenibilidad de la actividad.
La producción de mejillón de las bateas también bajó. ¿Se puede recuperar?
El mejillón también está sometido a las inclemencias meteorológicas. En 2025, además de las lluvias de principios de año, muchos polígonos estuvieron cerrados por mareas rojas y biotoxinas, que impiden que el producto pueda destinarse al consumo humano y hay que proteger la salud pública. Hubo muchos bancos cerrados desde septiembre. Si bien la producción final de 2025 es inferior a la de 2024, en los diez primeros meses de 2025 íbamos 20.000 toneladas por encima respecto al mismo periodo del año anterior. Fueron esas mareas rojas de los últimos meses las que afectaron a las estadísticas anuales. En el primer trimestre de 2026 vamos un 30 % por encima, lo que significa que mucho del mejillón que no se vendió en 2025 se está comercializando ahora en 2026.
¿Qué valoración hacen del informe de Bruselas sobre la Política Pesquera Común (PPC)?
La valoración incide en los logros de esa PPC y vemos un desajuste entre los objetivos marcados en 2013 y los resultados. La PPC tenía tres pilares fundamentales: biológico, social y económico. Vemos que los instrumentos desarrollados en el ámbito medioambiental sí han funcionado. Sin embargo, lo que sale claramente penalizado son los pilares socioeconómicos. Vemos empresas con rentabilidad comprometida, barcos amarrados, una acuicultura que no tuvo el impulso esperado y comunidades costeras tensionadas. Creemos necesaria una revisión de la PPC, pero no solamente de las normas, sino también de los conceptos. Tiene que equilibrar realmente los pilares biológico, social y económico, reducir cargas administrativas y simplificar procedimientos.
¿Confía en que se excluya el palangre de los cierres de las 87 zonas?
Para nosotros es una medida totalmente desproporcionada. Se aplicó no solo donde había ecosistemas vulnerables, sino también donde había probabilidad de que los hubiera. Además, se penalizaron todas las artes de fondo. El palangre demersal es un arte con un impacto mínimo sobre el fondo marino. Cuando el comisario europeo de Pesca y Océanos vino a Vigo en junio del año pasado, la flota le enseñó personalmente qué era un palangre demersal. Se quedó muy sorprendido porque no lo conocía y se comprometió a estudiar una exclusión. La Organización de Productores de Burela trabajó con el IEO en un estudio científico. Sabemos que ya se ha enviado a la Comisión y esperamos que atiendan al dictamen científico. Además, en Galicia estamos impulsando una modificación normativa para sacar al palangre demersal de esa clasificación de arte.
¿Preocupa la reducción del número de embarcaciones en la flota gallega?
La capacidad pesquera viene determinada por el número de buques, la capacidad de almacenaje y la potencia. Aunque el número de barcos se esté reduciendo, el almacenaje y la potencia se mantienen. Es decir, hay una reestructuración de la flota, pero no una pérdida de capacidad pesquera. Lo que sí se está perdiendo es la oportunidad de renovar esa flota. Si queremos relevo generacional y barcos más eficientes energéticamente, el Fempa o el próximo instrumento financiero europeo a partir de 2028 debería permitir la renovación de la flota.
¿Qué se puede hacer para favorecer el relevo generacional?
Lo primero que tenemos que hacer es ilusionar. Tenemos que volver a enseñar a nuestras comunidades costeras que el mar forma parte de nuestra identidad. Sobre todo las nuevas generaciones están desvinculadas del pasado y del origen pesquero de nuestras villas. También hay que seguir apostando por la formación. Desde la Xunta tenemos medidas como las ayudas para la compra del primer buque o el apoyo a armadores para sufragar los gastos de estudiantes en prácticas que tienen que embarcarse. Pero creo que lo más importante para que alguien apueste por un sector es ilusionarlo y hablar positivamente de él. Es un sector con futuro, resiliente, que siempre se ha enfrentado a distintos retos y que, entre el sector, las administraciones y la comunidad científica, siempre ha sabido afrontarlos y pasar a la siguiente etapa.
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