Iago Fernández: "La panificadora o Alfageme son un sueño para un enamorado del patrimonio industrial"
Arquitecto vigués, premiado en la XVI Bienal Española
Los arquitectos Iago Fernández Penedo (Vigo) y Óscar Fuertes Dopico (Ferrol) recibieron un premio en la XVI Bienal Nacional de Arquitectura y Urbanismo
Los arquitectos Iago Fernández Penedo (Vigo) y Óscar Fuertes Dopico (Ferrol) recibieron un premio en la XVI Bienal Nacional de Arquitectura y Urbanismo celebrada la semana pasada en Sevilla por la rehabilitación de un astillero tradicional en Outes, que ya abrió sus puertas al público convertido en museo y en el que se podrá observar en directo el arte de la carpintería de ribeira. El estudio de arquitectura, diseño e investigación Fuertes-Penedo tiene sede en Vigo y Coruña.
¿Qué se siente al recibir este premio?
Estamos muy contentos. Nos sorprendió porque en la anterior Bienal también nos habían premiado y porque había más de 500 propuestas presentadas.
¿Qué valoró el jurado?
La contextualización del elemento, el respeto por el edificio y el mimo que se le dio a la hora de resolver los detalles, los encuentros con el entorno y el respeto por la historia del lugar.
¿Cómo fue el trabajo previo?
Llevábamos mucho tiempo trabajando en el patrimonio marítimo industrial porque Óscar participó hace años en un proyecto europeo y además en su tesis estudió los astilleros de ribera. De hecho nos llamaron por eso, para que hiciéramos nosotros este encargo. Teníamos una base documental bastante amplia, aparte de estudiar luego el edificio minuciosamente y levantar los dibujos con detalle, estudiar como funcionaba el sistema estructural y estar en el lugar para ver cómo cambiaba con la subida y la bajada de la marea.
Llevan a cabo un proyecto de investigación sobre el patrimonio marítimo. ¿Tiene continuidad?
Nosotros siempre intentamos continuar con ese trabajo. Hace cosa de un año, con motivo del Xacobeo, fuimos uno de los proyectos que ganaron un concurso de concurrencia competitiva sobre el patrimonio marítimo industrial en los caminos del mar. Seguimos intentando trabajar con eso en las distintas rías y aunque nos ha tocado trabajar menos en la de Vigo sí puedo decir que es muy rica en patrimonio marítimo industrial, corre el riesgo de caer en el olvido, como la factoría ballenera y otros elementos. La de Cangas y la de Caneliñas (A Coruña) fueron de las últimas factorías balleneras en funcionamiento en España y de hecho son los últimos testimonios de esta industria en la Península.
¿Hay muchas oportunidades de recuperar patrimonio histórico?
Sí, sobre todo en Galicia. Es parte de nuestra historia y de la cultura.
¿Qué otra pieza destacaría en la ría de Vigo?
La fábrica de Alfageme fue muy representativa en su época y tiene una singularidad tremenda, ofrece muchas oportunidades. Como ese hay otros muchos elementos, pequeñas conserveras, amarres, etc.
¿Qué pesa más en su estudio, la obra nueva o la rehabilitación?
En las solicitudes que nos llegan pesa más la rehabilitación que la obra nueva, más que nada porque hay un parque inmobiliario abandonado, sobre todo en el rural, bastante amplio. Cuando se producen herencias mucha gente intenta rehabilitarlo y aprovecharlo.
¿Cómo vivieron la crisis inmobiliaria de 2008? ¿El sector está plenamente recuperado?
Lo vemos con cierto respeto. Tanto mi socio como yo nos graduamos en 2008 y 2009, salimos en plena crisis. Por suerte nosotros sí pudimos continuar trabajando en Galicia y siempre hemos tenido trabajo en la Comunidad, pero la mayoría de nuestros amigos tuvieron que emigrar, unos a Alemania, otros a Suiza, y aún siguen allí, y hubo también gente que se fue a Sudamérica. Parece que se ha recuperado pero siempre queda ese respeto por lo que pueda pasar y más en esta situación con precios e intereses disparados, que empiezan a notarse en el sector.
Estos días también participaron en Sevilla en el Congreso “La arquitectura española a medio plazo”. ¿Hacia dónde vamos?
Se ve una conciencia global en temas como la rehabilitación, la economía circular y la sostenibilidad. Vimos ejemplos interesantes por ejemplo del Instituto Balear de Viviendas, son punteros en plantear vivienda de protección oficial con sistemas de climatización pasiva, con ventilaciones naturales en lugar de instalar máquinas.
¿Cuál es su prioridad a la hora de diseñar una vivienda, la funcionalidad o la belleza?
La belleza es algo que viene al final del proceso. Nos preocupa el modo de habitar de la gente, aportar algo más que una vivienda convencional, ofrecer ese plus, que vivir allí les resulte agradable y no estropear el contexto.
¿Qué obra de rehabilitación les gustaría hacer en Vigo?
A nosotros, que somos unos enamorados del patrimonio industrial, edificios como Alfageme o la Panificadora son un caramelito al que cualquiera querría hincarle el diente. En mi caso sobre todo Alfageme porque desde que la visité de pequeño, y no sabía que me iba a dedicar a la arquitectura, me impresionó. No solo el edificio, sino los jardines y el entorno, me parece un edificio fabuloso y que no se debería limitar simplemente a las fachadas, como hubo proyectos que por suerte se pararon, el edificio significa mucho más que eso.
¿Cómo se ve fuera la arquitectura gallega?
Nos llevamos una sorpresa, tanto en esta Bienal como en la anterior hubo varias obras gallegas premiadas. En general tienen la concepción de que hay muy buenos ejemplos en la arquitectura gallega y que somos muy sensibles con el territorio, que tenemos bastante cuidado en la forma de actuar.
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