Gonzalo Mira: “Alento ayuda a personas que sufren daño cerebral a encauzar su vida”

Director gerente de la asociación de daño cerebral adquirido Alento

Entrevista a Gonzalo Mira. | Atlántico

Alento, la asociación de daño cerebral adquirido, recibió este año el premio Vigués Distinguido por una trayectoria que comenzó en el año 2000 cuando estaba todo por hacer en la atención a estas personas.

¿Cuáles fueron los principales hitos?

Hace 25 años teníamos que “mendigar” para conseguir algo de dinero que nos permitiese contratar a una trabajadora social, una psicóloga o una fisioterapeuta. 25 años después ya estamos hablando de derechos. No es un logro solo de Alento, sino de todas las entidades que trabajan desde hace muchísimos años con personas con discapacidad. Se ha pasado del buenismo administrativo a la ley de dependencia, las personas tienen derechos y nosotros lo que solicitamos es que se cumplan. Es un salto importante.

¿Cómo impacta la enfermedad? ¿Cuál es el perfil del usuario?

El daño cerebral es consecuencia de una lesión repentina en el cerebro, principalmente producida por un traumatismo o un ictus que produce una ruptura o taponamiento de una vena arterial del cerebro. Hace 25 años solía ser una persona muy joven que sufría un accidente de tráfico. Hoy disminuyeron mucho los accidentes de tráfico y la causa principal son los ictus. Hubo grandes mejoras en la atención al ictus, hay una mayor supervivencia y más personas con secuelas a las que atender.

¿Cuál es el principal objetivo de Alento con los usuarios?

Alento es una asociación de familias. No es una clínica ni un centro de rehabilitación, esto lo ofrecen centros que lo hacen muy bien y la propia sanidad pública tiene su parte también. El problema viene después, cuando la persona termina todo ese proceso y va para casa sin saber qué hacer con su vida. Si algo aprendimos en estos 25 años es que la secuela principal del daño cerebral, aparte de la física, la cognitiva y la social, es que el proyecto de vida de las personas se rompe y hay que generar otro proyecto de vida que sea igualmente ilusionante y que sea satisfactorio. Ahí es donde Alento da los apoyos necesarios para que lo puedan conseguir.

¿En qué se traduce?

Hay un plan de intervención, en el que participa la persona con los objetivos que quiere lograr y todo el equipo de 70 personas que componemos Alento le vamos a dar los apoyos necesarios para que consiga esos objetivos y que pueden ser muy dispares dependiendo de la edad o la situación.

¿Considera que después de la rehabilitación todavía hay un margen de recuperación a través de las actividades que ofrecen?

Siempre hay mejoras. A lo mejor no mejora la movilidad del lado del cuerpo afectado, pero trabajando con ellos pueden hacer muchísimas cosas, deporte, ser autónomos en tareas de casa o conducir.

¿Qué supuso la alianza con Discamino?

Es un proyecto hermano, los conocemos desde que se fundó y encajamos muy bien. Discamino pretende que las personas que tengan ese sueño de hacer el Camino de Santiago puedan cumplirlo, al margen de sus condiciones o de sus capacidades. Hace unos años Javier Pitillas me dijo si podía guarda una bici en el garaje de Alento, le di las llaves y ahora hay como cien bicis, cada una adaptada a una cosa. La práctica del deporte es un acto de libertad.

¿Hacen vida de barrio en Navia?

En Alento tenemos una residencia en la que viven 29 personas. Van a la peluquería al barrio, a tomar café o al supermercado. La acogida que tenemos en Navia, posiblemente porque también está Apamp y Cogami, es muy buena. Yo siempre digo que los niños que nacieron en Navia tienen la mirada educada. No les extraña ver a una persona que maneja una silla de ruedas automática porque lo han visto desde pequeños en el parque.

¿La residencia está llena?

Está al 100% de ocupación y con una lista de espera tremenda. Hay mucha demanda.

¿Qué se puede hacer?

Hay una necesidad muy grande de este tipo de recursos, pero también debería ser el último. Se lo dijimos a las administraciones y estamos trabajando en proyectos para crear mecanismos, servicios y programas de apoyo en el entorno natural de las personas, en su casa, para que el último recurso sea ir a una residencia. Es una manera más humana y más económica de darles respuesta.

¿Qué destacaría del plan de atención al daño cerebral en el que participaron con las consellerías de Sanidade y Política Social?

Es tremendamente importante, refleja cómo se actuará desde que se llama al 061 hasta el acompañamiento hasta el final de su vida. El gran avance es esa mirada integral de la persona.

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