Darío Vilas: “Esta novela no es una investigación del Caso Déborah, es un homenaje a ella”
El escritor vigués presenta “Una cara conocida”, una novela inspirada libremente en uno de los sucesos que más han marcado a la ciudad, pero alejada del 'true crime' y centrada en el duelo sin respuestas
Darío Vilas Couselo (Vigo, 1979) visitó Atlántico TV para presentar su último libro “Una cara conocida”, con un sabor muy vigués.
“Una cara conocida” está inspirado en el caso Déborah. ¿Es su segunda obra sobre el caso?
Sí, hace unos años, creo que fue en 2021, publiqué una pequeña recopilación de relatos en la que había uno en particular que estaba muy libremente inspirado en el caso de Déborah. A partir de ese relato, pues vi que hay muchas cosas que se me habían quedado por contar, más sobre todo a nivel emocional. Ni el relato, ni esta novela son historias que aborden realmente el caso, ni que tengan intención como de 'true crime, que está tan de moda ahora de esto`. No se sabe nada, o sea, no hay realmente nada a lo que aferrarse para sacar un culpable. Está escrito desde la idea de qué pasa cuando hay una víctima y hay una familia de una víctima y no hay una resolución,
¿No hay una documentación en el caso?
No, casi diría que me dejé incluso llevar, no quise indagar. Hubo un momento que sí que me sentí tentado a investigar, a ver que incluso la propia familia es muy partidaria de dar información. En Vigo, se manejan muchos datos en los periódicos y sé que podría haber obtenido por mil vías, pero al final decidí que quizás lo mejor era quedarme con lo que ya sabía. El personaje principal de esta novela, que se llama Jaime, es una persona que se obsesiona con un crimen, no sabe qué pasó realmente y tampoco tiene las herramientas para averiguarlo, no es policía, ni detective. Entonces, ¿por dónde empezaría? Y así comencé a tirar.
¿Entonces las similitudes no son coincidencia?
Como digo al principio de la novela, cualquier parecido con la realidad no es exactamente casual, pero sí que hay cosas que se pueden asociar de manera un poco subjetiva. Obviamente, el anclaje es el caso real de Déborah, abordado desde el cariño y desde la negación que tenemos todos en Vigo, a quedarnos satisfechos. Queremos respuestas y el personaje de la novela quiere respuestas. No es una investigación del caso, es un homenaje a ella.
¿Y qué opina la familia?
Hablé en una fase muy temprana, cuando publiqué el relato. La hermana de Déborah me mandó un mensaje de agradecimiento. Es un relato con un tono muy lírico, era muy emocional. Es una forma de mantener vivo el recuerdo. Después la madre también me mandó un agradecimiento vía redes sociales cuando se publicó la novela. Cada uno desde su disciplina, la mía es la literatura, demostrar que no olvidamos y que estamos esperando que se haga algo al respecto.
Puede parecer de que esta relación sea para promocionar el libro.
No, porque de hecho, yo creo que esta es la primera entrevista realmente en la que hablo de forma directa sobre el caso. No lo mencioné en ningún momento durante la promoción, ni en las notas de prensa. Siempre se habla de está inspirado en un caso real o con base en un caso real. Vuelvo que realmente no hay investigación, hay una historia sobre duelo, sobre obsesión y sobre cómo se gestiona ese duelo cuando no hay una respuesta, cuánto tiempo puede tardar una familia en somatizarlo.
El protagonista, Jaime, está obsesionado con los carteles de Déborah. ¿Se identifica con él?
La novela está estructurada en dos etapas: una, en 2002, que coincide evidentemente con el año de la desaparición, y otra en el 2022, que son 20 años después. Son dos etapas de la vida de Jaime. El primero es muy Darío Vilas, muy marcado por el existencialismo, preocupado por la muerte, agobiado, de repente ve el cartel de una chica que es de su edad, que desapareció y la encuentran muerta. Me impactó tantísimo como le impacta a Jaime. Veinte años después, Jaime es completamente opuesto a lo que fue mi vida.
Se aleja de sus comienzos en el realismo sucio y género fantástico.
En esta novela de manera casi radical, porque yo empecé en un terror bastante puro, novelas de zombies. Publiqué en donde ula editorial puntera en aquel momento de ese género. Creo que si alguien sigue más o menos mi evolución, encontrará cierta lógica en el sentido de que fueron pasos pequeñitos, pero que fueron en esa dirección hasta acabar en este tipo de novela que ahora realmente es el registro que más suelo trabajar. Pero también tengo que decir que hay su puntito de terror, sigue colándose algún resquicio.
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