César Ballesteros: “La tasa turística podría entenderse en municipios que triplican su población pero no en Vigo”

“Nunca hubo tanta gente trabajando, pero cada vez es más difícil encontrar personal”, asegura el presidente de la Federación Provincial de Turismo (Feprotur)

César Ballesteros: “La tasa turística podría entenderse en municipios que triplican su población pero no en Vigo” | Jorge V. Landín

César Sánchez Ballesteros es el presidente de la Federación Provincial de Turismo (Feprotur), que engloba a hoteles, hostelería y otras empresas del sector que acaba de despedir en agosto su mes más importante del año.

¿Qué sensaciones deja el verano para el sector turístico?

El verano ha ido bien, en general. Agosto es un mes fundamental para nuestras empresas porque se puede facturar el doble o el triple que en otras épocas del año. Tener un mal agosto no es lo mismo que tener un mal enero. Sí hemos percibido una queja generalizada, el descenso del gasto medio por cliente en hostelería, especialmente en restauración, bares y cafeterías. Se nota que hay menos dinero o menos ganas de gastarlo. En alojamiento se percibe menos porque funciona con reserva previa. Aunque aumente el número de turistas, puede darse la paradoja de que algunos establecimientos facturen más que el año pasado y, sin embargo, ganen menos. Los márgenes se han reducido por el incremento de los costes, especialmente de las materias primas, la energía y el personal. La mayoría de los establecimientos son rentables en esta época, pero hay que tener la hucha bien cargada porque invierno y primavera son meses malos.

¿Qué perfil de turista es el más habitual aquí?

A diferencia de otros destinos de sol y playa, nuestra dependencia del turismo internacional es escasa. Alrededor del 70% y algo más es turismo nacional, y en verano ese porcentaje aumenta. Eso tiene ventajas y desventajas. Cuando hay conflictos internacionales o dificultades para viajar al extranjero, nos beneficia. Pero cuando ocurre lo contrario, tenemos que competir con destinos como Málaga, Alicante o Sevilla, que tienen muchas más conexiones y, en ocasiones, costes de llegada inferiores. Tenemos, en cambio, grandes fortalezas, naturaleza, espacios abiertos, gastronomía y cultura. Pero cuando comparamos precios, vemos que pasar una noche en un hotel de cuatro estrellas puede costar casi el doble en otros destinos.

¿Qué buscan los visitantes que vienen?

Hay de todo, pero uno de los factores importantes es el clima. Muchos visitantes vienen precisamente para escapar del calor. Cuando hay una ola de calor en Madrid, por ejemplo, notamos un incremento de las reservas, incluso para semanas posteriores. El clima también puede jugar en contra. Un día o dos de lluvia se soportan, pero si llueve durante una semana, especialmente para las familias con niños, la experiencia se deteriora y algunos clientes deciden marcharse. Además, muchos llegan en vehículo propio, por lo que la distancia y el precio del combustible son otro hándicap.

Es el último verano antes de que se aplique la tasa turística. ¿Cómo la valoran?

Podría entenderse en municipios muy pequeños donde en verano se triplica o cuadruplica la población y se generan costes extraordinarios en servicios públicos. Pero en una ciudad grande como Vigo no lo veo justificable. La tasa es, en realidad, un impuesto y además lleva IVA. En Vigo hablamos de unas 8.000 plazas de alojamiento frente a una población cercana a los 300.000 habitantes. No creo que esas personas supongan una sobrecarga extraordinaria para la ciudad. Además, en la norma no se especifica que la recaudación vaya a destinarse a paliar problemas generados por el turismo. Nuestra posición es reclamar jurídicamente estas tasas. El turismo genera entre un 12% y un 14% del PIB de Galicia. Cada vez hay más personas trabajando en el sector y eso debería hacer reflexionar sobre el modelo económico.

¿Siguen existiendo dificultades para encontrar trabajadores?

Sí, y van a crecer. En 2026 nunca ha habido tanta gente trabajando en el sector, pero cada vez resulta más difícil encontrar personal. Galicia tiene una población muy envejecida. Hay menos jóvenes y todos los sectores competimos por ellos.

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