Alexandre Fernández: "Hay familias enteras en las rondallas y se crea un ambiente de sufrimiento muy sano"
Director de la rondalla Santa Eulalia de Atios, ganadora de la octava edición del concurso de rondallas de Vigo
Alexandre Fernández es director de la rondalla de Santa Eulalia de Atios (en Porriño), reciente ganadora del concurso en el Ifevi. Con esta victoria suma ya seis primeros premios de esta competición (3 en Bembrive y 3 en Atios, estos consecutivos) y espera seguir trabajando para engrosar ese palmarés. La rondalla es su vida, y así lo plasma en sus actuaciones.
Tres victorias consecutivas en el concurso de rondallas de Vigo y su área. ¿Cuál es la clave del éxito?
Hay gente que piensa que tengo la varita de Harry Potter (se ríe). Pero realmente detrás de esa batuta hay mucho trabajo, mucho esfuerzo y horas de estudio. Es una parte invisible que no se ve en las rondallas. Es un trabajo de los directores, de hacer arreglos durante horas para hacer la orquestación, la percusión y la labor docente, que es ponerlo en práctica cuando empiezas a trabajar.
¿Cuándo inician los ensayos?
Empezamos en septiembre, pero yo en agosto ya empiezo a tener claro el repertorio y a preparar los arreglos. A trabajar con el piano para ver las armonías que puedo utilizar. Y en julio ya voy pensando qué puedo hacer. Nunca determino un repertorio fijo, los temas me van llegando. Puede ser que esté con mis amigos y, de repente, escucho un tema que me lo anoto porque creo que puede encajar en la rondalla. Luego, hay temas que llegan a tu vida de una forma más emocional. Los directores impregnamos nuestro carácter y nuestras propias emociones al repertorio. A veces aciertas, y otros no.
¿Cuál ha sido la canción estrella de este año en la rondalla de Santa Eulalia de Atios?
La banda sonora de Fórmula 1. Es una obra que me llevó muchísimo tiempo. Si la media que le echo al montaje son 40 horas, en esta pude echar tranquilamente 60 o 70. Pero creo que ha sido bueno. Los temas tienen que sonar a realidad, la gente no puede tardar 30 segundos en adivinar qué obra es o la idea que tengo. Y luego que se aproxime ese sonido a las características de la rondalla para no perder su esencia. Tiene que tener esos toques tradicionales y un punto de innovación, pero sin desvirtuarlo.
Récord de público en el Ifevi durante el certamen. ¿Hubo nervios?
Nervios siempre. La persona que salga al Ifevi y diga que no tiene nervios es porque realmente no le importa. Cuando sales al escenario siempre hay ese nerviosismo, porque realmente te importa lo que vas a hacer. Yo, sobre todo, me cargo a la espalda una mochila de emociones y de ilusiones de toda esa gente que estoy representando o ayudando a que su trabajo brille en el escenario.
La unión en una rondalla hace mucho para llegar al éxito.
Todas son una familia. Admiro eso. Hay familias enteras en las rondallas y se crea un ambiente de sufrimiento muy sano. Están el padre, la madre, el abuelo, el hijo, los nietos, primos… Pero realmente todos somos una familia que compartimos muchas horas juntos. Es tiempo que renuncias porque tienes ensayos, pasamos frío, tocamos con lluvia… Hay un sacrificio brutal. Y eso no se ve evaluado en un concurso. Al final son 12 minutos. Creo que eso no tiene que clasificar a una rondalla. Lo importante es que hay unos valores que son intrínsecos y que hacen que este tipo de agrupaciones permanezcan.
¿Cómo va a ayudar a las agrupaciones la película ‘Rondallas’?
Mucho. Quizás no ahora mismo, porque la película se estrenó el 1 de enero, pero las consecuencias de la buena pegada que tiene las veremos el año que viene. Hay gente joven que se van a ver atraídos, que han entendido muy bien lo que quiere expresar Daniel Sánchez Arévalo. Una sensación de pertenencia a una comunidad que ayuda en estos tiempos del individualismo. Quiero ser optimisma y creo que las rondallas van a pegar una buena subida. Sobre todo para esa gente joven que quiere compartir algo de una manera sana.
Son el rival a batir para 2027.
El problema es la expectativa. Ahora la existe por parte del público. Yo siempre le digo a mis rondalleiros que partimos con menos puntos que los demás, porque esperan que hagamos un buen trabajo. Tras actuar en el certamen de Porriño, visualicé un vídeo de nuestra rondalla y hice una valoración para trabajar desde ahí. Una de mis frases fue que habíamos hecho una actuación de tercer premio, pero que podíamos hacer una ganadora. Y así fue.
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