El portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo, invadido por la emoción, con lágrimas en los ojos y acompañado por su hijo, terminó ayer por conquistar su segundo Balón de Oro, el que lo reconoció como el mejor jugador del 2013, para entrometerse en el dominio del argentino del Barcelona Leo Messi, al que superó en Zúrich y que había mantenido un absoluto dominio en los últimos cuatro años.