Los trastornos del sueño afectan a casi la mitad de la población adulta
Lo saludable y habitual es tener un sueño de alrededor de 7 a 9 horas por noche
Milagros Merino, presidenta de la Sociedad Española del Sueño, señala que el sueñoes un estado fisiológico que existe en los homínidos desde hace millones de años y que, si ha persistido, significa que tiene una utilidad real. “Permite una restauración física y mental en nuestro organismo para restablecer procesos bioquímicos y psicológicos como la reparación de tejidos, la síntesis de proteínas, el crecimiento muscular o la consolidación de la memoria y el aprendizaje”, dice.
Se estima que lo habitual y saludable en adultos es tener un sueño de alrededor de 7-9 horas por noche, pero en todo caso la duración debe ser la suficiente para que no exista somnolencia o fatiga durante el día. Sin embargo, a veces aparece una falta de sueño o un sueño no reparador, trastornos de sueño que se clasifican en insomnios, parasomnias, hipersomnias, trastornos respiratorios durante el sueño, trastornos del ritmo circadiano y trastornos de movimiento durante el sueño.
La incidencia de los trastornos del sueño es de un 40 % a nivel mundial y de entre un 20 % y un 48 % a nivel nacional en la población adulta. Los niños tampoco se libran de ellos: un tercio presenta problemas de sueño. En adultos, los trastornos más frecuentes son los insomnios (15-20 %), que son incluso más habituales en mujeres y la apnea obstructiva del sueño, que es más habitual en sujetos con obesidad y que en grado medio-severo afecta al 20 % de los varones y hasta al 10 % de las mujeres postmenopáusicas.
Por su gravedad, destacan sobre todo precisamente las apneas obstructivas de sueño, que causan pausas de apnea durante el sueño e hipoxemia intermitente, pudiendo producir afectación cardiaca, vascular, metabólica y accidentes de tráfico.
Cualquier trastorno que no sea resuelto eficazmente tiende a la cronificación, aunque haya surgido tras un evento estresante y éste haya desaparecido. Las consecuencias de esta cronificación van desde somnolencia, fatiga, irritabilidad y apatía, hasta problemas de ansiedad o depresión.
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