La dudosa gala de la gala

Publicado: 04 mar 2026 - 01:45
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La gala de los Premios del Cine español, llamados los premios Goya por la estatua del aragonés insigne que sirve de galardón a los premiados. ha vuelto a ser un calco de la del año anterior y ésta, de la del otro año, variando la temática de declaración política que se elija para que sirva de hilo conductor al parlamento de los premiados, de los presentadores e incluso del presidente de la Academia que este año ostentaba el veterano y respetado hombre de cine Fernando Méndez-Leite, a quien se le recuerda más por su labor crítica y docente en la materia cinematográfica de las que es un experto, que por sus incursiones en la dirección de películas ninguna de las cuales pasará a la historia.

Este año, el tema propuesto por Moncloa era la masacre de Gaza de tal suerte que todos los que salieron al escenario tuvieron sus palabras de solidaridad para las víctimas de los la terrible venganza israelita. Una parte de los invitados, la más comprometida y más inconfundiblemente posicionada, portaba en la vestimenta una chapa acuñada específicamente para el acontecimiento en la que se leía “Palestina Free” aunque entra dentro de lo posible que algunos de los que subieron a dar presencia el colectivo mensaje no sepan situar en el mapa ni Palestina ni la franja de Gaza y mucho menos barajar una información rigurosa e histórica sobre antecedentes y consecuencias del conflicto para poder exigir y protestar lo que se exige y lo que se protesta. Quizá pueda ser una exageración, pero esta desmesura tiene como objetivo declarar que todo lo que se dijo en la ceremonia fue un cúmulo de lugares comunes y vaciedades como si los protagonistas del evento trajeran esta letanía aprendida de casa y fuera necesario pronunciarla para que se viera bien claro que todos los allí presentes eran de izquierdas y no solo eran artistas e intelectuales sino que gozaban de la posesión y la patente de la cultura. Por lo demás, la gala fue flojita, los chistes tenían muy poquita gracia, el guión fue muy sosito y Luis Tosar es un actor como la copa de un pino pero desafina como un urogallo. Y como escribió Cervantes, “Caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”.

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