El papa León XIV preside la Santa Misa en la Sagrada Familia y bendice la Torre de Jesucristo
VISITA PAPA LEÓN XIV
En la homilía el papa León XIV ha advertido de que no se puede ser cristiano y apoyar la guerra o abandonar al migrante
El papa León XIV se ha vuelto a dar un baño de masas este miércoles para despedirse de Barcelona. Los actos más destacados de su quinto día en España han sido la misa en la Sagrada Família y la posterior bendición de la recién acabada Torre de Jesucristo, el día en que se cumplen 100 años de la muerte de Antoni Gaudí.
En la homilía ha dicho que "la ciudad condal y toda Catalunya se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios", y también ha advertido de que no se puede ser cristiano y apoyar la guerra o abandonar al migrante.
La Sagrada Familia, "signo de unidad y de concordia"
"La ciudad condal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo", ha subrayado el pontífice en su homilía.
El papa ha comenzado dando las gracias a los Reyes, al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a los obispos, al clero, a las autoridades y a los miembros de otras religiones participantes en "esta tarde de fiesta para toda la ciudad de Barcelona y el pueblo".
En concreto, se ha detenido en la basílica que, según ha destacado, es "un único edificio, compuesto por muchas piedras", una "obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz".
"Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo. No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia", ha ensalzado en su homilía en la que ha intercalado el catalán y el castellano.
Ha expresado su agradecimiento a Antoni Gaudí y "a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción". Además, ha apuntado que "en este tiempo de la imagen", resulta "aún más evidente" cómo "el arte y la belleza" son "eminentes canales de evangelización".
En este sentido, ha invitado a demostrar que la Sagrada Familia es "la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña".
"No podemos creer en Jesús y promover la guerra"
Además, ha advertido de que no se puede "creer en Jesús" y, al mismo tiempo, "promover la guerra" o abandonar al migrante.
"Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha zanjado.
Tras su última noche en la ciudad condal, también en el Palacio Apostólico, partirá del Aeropuerto de Barcelona a las 8.30 hacia Canarias, última etapa de su viaje.
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