Adiós a Julio Dorado, un hombre libre

Fallece el aviador y escritor Julio Dorado, colaborador de La Región y Atlántico Diario, a los 67 años

Publicado: 30 dic 2020 - 15:37 Actualizado: 31 dic 2020 - 03:20
Ourense. 16-02-17. Local. Foro La Región con Julio Dorado, José Luis García Sabrido e José García BuitrónFoto: Xesús Fariñas
Ourense. 16-02-17. Local. Foro La Región con Julio Dorado, José Luis García Sabrido e José García BuitrónFoto: Xesús Fariñas

Julio Dorado nació en Vilardevós en 1953. Luego volvería a nacer en la Venezuela de los setenta. Allí emigró de adolescente. Un día fue a unas clases de vuelo y en realidad ya nunca se volvió a bajar del avión. Él contaba que siempre ha vivido pegado a unas alas y todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo pueden dar buena fe. A todos ellos deja Julio hoy un poquito más solos. También a sus lectores de La Región y Atlántico. En estas páginas mostró otra de sus miles de facetas. Y aquí se despidió en un precioso artículo cuando ya se olía que el cáncer le había terminado de joder.

Dorado, desde el cielo, vivió una intensísima vida en la tierra. De toda su biografía, de lo que estaba más orgulloso era de sus tres hijos. “Veinticuatro quilates de nobleza”, le gustaba decir y escribir. Julio César es abogado y Marco Antonio y César Augusto siguieron sus pasos en el aire. Ellos, como Tere, sus nueras y sus nietos siempre recordarán a un hombre lleno de vida, y de vidas. Fue Instructor de vuelo y de paracaidismo. Como piloto sumó 12.000 horas de vuelo y como empresario montó Aeronaves del Noroeste (Ainor) a finales de los años ochenta. Rápidamente la convirtió en una referencia del sector: colaboró en películas, grabó documentales y campañas de publicidad, tomó fotografías de naufragios, participó en la extinción de incendios y desarrolló una importante labor de transporte sanitario -pacientes o órganos para ser transplantado-. Como escritor fue de esos que no regalan una coma ni un adjetivo. Se asomaba a la página en blanco con estilo y actitud punzante. Aquí mostró retazos de su vida y toda su profundidad. Siempre diferente, Julio Dorado fue, sobre todo, libre.

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